Fábrica de triunfos
POR: Pablo Monroy el Sáb, 13 de Octubre de 2018, 09:43 am
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
FRANCIA.- El olor a caucho llega de inmediato tras cruzar la puerta de acceso de la planta de Cataroux, la fábrica más antigua de Michelin construida en 1921 y en donde, en una de sus naves industriales, se fabrican los neumáticos Michelin Motorsports para MotoGP, WEC, WRC y Fórmula E.
El proceso parece lento, pues el ritmo de producción no es acelerado como en otras naves donde el volumen importa, sin embargo, mil neumáticos al día salen de la línea de ensamble para ser almacenados y enviados a los equipos en las distintas categorías del deporte motor.

Foto: Micheline
Si bien el proceso de producción es similar al de una llanta convencional, la diferencia radica en la calidad de los compuestos para cada disciplina, por ejemplo, si se trata de un neumático para el Mundial de Rally, su estructura debe ser más rígida, con flancos más robustos y debe soportar condiciones de uso en tierra, asfalto o nieve.
El primer punto de la fabricación comienza con la preparación, donde se cortan las capas textiles de la llanta (de algodón y nylon), se da forma a la estructura con alambre de cobre y zinc de 0.23 mm de diámetro y se cocina el perfil de la llanta a 100 grados centígrados.

Foto: Miheline
Lo siguiente es unir este rompecabezas a la carcasa de la llanta, la parte interna se monta en un cilindro rotativo para unir los textiles, aceros, los aros metálicos de los perfiles y la banda de rodamiento. Hasta este punto, los operadores ceden su trabajo manual y artesanal a las máquinas para que terminen el proceso.
Una vez que las partes están completas, se acomoda en un molde y se mete a un gigantesco horno, en el que se cocinará de 15 a 20 minutos, dependiendo del tipo de llanta, a una temperatura de 180 grados centígrados.

Foto: Miheline
Durante ese tiempo, una cámara de aire al interior del molde se infla a una presión de 16 bares para empujar las paredes del neumático crudo contra el molde, cuyas formas imprimen el diseño de la banda de rodadura y los perfiles. El 30% de la cocción sucede en el horno, el 70% restante sucede mientras la llanta se enfría.
Al finalizar, un operador inspecciona físicamente la llanta y se somete a rayos X para asegurar que todo está en orden, antes de ser almacenada.
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