DeLorean DMC-12, de fiasco a icono de la cultura pop
POR: Marco Robles el Vie, 03 de Junio de 2022, 05:13 am
Marco Robles | Colaborador
Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos
Seguro recuerdas al DMC-12 como la máquina del tiempo del Doc. Brown en la trilogía de Volver al Futuro, pero la historia de este hatchback con alas de gaviota fue menos fortuita que cuando Robert Zemeckis lo eligió para estas películas.
"En mi opinión, si vas a construir una máquina del tiempo ¿por qué no hacerlo con estilo?. Además, su acero inoxidable causó la dispersión del flujo", afirma el Doc. Brown cuando es cuestionado por Marty McFly por haber elegido este auto para el proyecto.
La historia del DMC-12 inició a mediados de los años 70, cuando el ejecutivo estrella de General Motors, John Zachary DeLorean dejó su lucrativo puesto como vicepresidente de producción de autos y camiones en la firma estadunidense para perseguir su sueño de fabricar sus propios automóviles.
La DeLorean Motor Company (DMC) fue fundada el 24 de octubre de 1975 en Detroit, Michigan, con financiamiento del Bank of America y las estrellas Johnny Carson, Roy Clark y Sammy Davis Jr., quienes confiaron en la reputación de DeLorean como un ingenioso ingeniero y visionario del mundo del motor.

Además, con el primer prototipo del vehículo, el empresario comenzó a hacer una gira por Estados Unidos juntando fondos, principalmente pedía una inversión de 25 mil dólares a los interesados en distribuir su auto y tras algunos meses ya había apalabrado unas 30 mil unidades, que lo impulsaron a dar el siguiente paso.
Tras no hayar la forma de poner la fábrica en Estados Unidos, buscó apoyo del gobierno de Puerto Rico, pero fue rechazado, así llegó a Irlanda, donde a punto de firmar el contrato, hicieron una investigación final y se dieron cuenta que esas unidades que decía tener compradas, en realidad eran sólo acuerdos de palabra y no había nada firme, así que también se vino abajo esa negociación.
Finalmente, aprovechó la inestable situación en Irlanda del Norte, y la desesperación del gobierno británico por llevar industria a ese país, por lo que rápidamente obtuvo los subsidios que quería y en 1978 recibió 84 millones de libras, 60 de ellos para construir la planta de producción.
El DMC-12 era presentado como un vehículo deportivo, pero que, a la vez, tenía un motor eficiente, un punto muy importante para el mercado del momento, que estaba sufriendo la escasez de combustibles por el embargo de la Organización de Países Árabes Exportadores de Petróleo a los países que apoyaron a Israel en la guerra de Yom Kipur.

Este vehículo fue diseñado por el italiano Giorgetto Giugiaro y su estudio Italdesign, presentando un diseño muy limpio en el que siempre destacó la apertura de sus puertas de ala de gaviota. La carrocería era de acero inoxidable, que se adhería a paneles de fibra de vidrio y se montaba sobre un chasis en Y, todo ello muy innovador para la época.
El motor estaba colocado en posición central, era un V6 2.85 litros, aspirado natural, desarrollado por Peugeot-Renault-Volvo, que generaba 130 caballos de fuerza y 153 libras-pie de torque, acoplado a una caja manual de tres velocidades o una automática de cinco cambios, impulsando el eje trasero.
La suspensión era independiente en las cuatro ruedas, montaba rines de 14 pulgadas adelante y 15 atrás con neumáticos Goodyear 195/60-14 al frente y 235/60-15 atrás, escondiendo un sistema de frenos de discos sólidos.

Tras años de desarrollo, en el que participó el legendario Colin Chapman, fundador de Lotus, el auto comenzó a producirse en 1980, con un ritmo de fabricación de 80 unidades al día, y comenzaron a llegar a Estados Unidos en 1981 con un precio base de 25,000 dólares.
Las pruebas de manejo de Motor Trend, Car and Driver y Road & Track fueron bastante complacientes con el vehículo, destacando sobre todo su eficiencia en el consumo de combustible, pero dejando claro que estaba lejos del sueño de ser un deportivo.
Sin embargo, el auto tenía serios problemas de calidad, puertas que no abrían, sistemas que no funcionaban y otros detalles, fruto de la falta de experiencia de los trabajadores de la fábrica norirlandesa.

En total, entre 1980 y 1982 se fabricaron 9,000 unidades, de las cuales sólo se vendieron 3,000 en la Unión Americana, aunque se calcula que en total se entregaron poco más de 6,000 unidades.
Los malos manejos financieros colmaron la paciencia del gobierno británico, que tras haber invertido 160 millones de libras, decidió no dar más dinero a DeLorean, llevando así a la compañía a la quiebra en 1982.
Pero la vida le tenía preparada una sorpresa a este icónico auto y tras aparecer en la primera entrega de Volver al Futuro, en 1985, se convirtió en un icono de la cultura pop, que hasta hoy cautiva a quienes amamos a los automóviles.
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