DeLorean DMC-24, la variante sedán del DMC-12 que nunca existió
POR: Pablo Monroy el Jue, 06 de Agosto de 2020, 09:29 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
El DeLorean DMC-12 es, sin lugar a dudas, el coche más representativo de la cultura pop, pues su aparición en las tres películas que integran exitosa la saga de Volver al futuro, sellaron su camino directo al estrellato y su condición de leyenda entre una larga lista de fanáticos.
Por desgracia, DeLorean Motor Company, la empresa que lo fabricaba, no corrió con la misma suerte y acabó desapareciendo en la década de los ochenta, a pesar de que entre sus planes a futuro figuraba el desarrollo de una variante sedán, sí, el DeLorean DMC-24.

Este ambicioso proyecto tenía como objetivo el diseño y fabricación de un segundo modelo bajo el paraguas de DeLorean, un vehículo que podría haber acabado materializándose entre las otras ambiciones de la compañía, que también contemplaba opciones como un autobús.
Sin embargo, el DMC-24 jamás vio la luz, más allá de unos primitivos bocetos que adelantaban fugazmente cómo habría podido acabar siendo. Los bosquejos creados de puño y letra de John DeLorean, fundador de la compañía, representan tan solo una primera idea de lo que debería haber sido el DMC-24.

Todo comenzaba con un sedán de dos motores de tres filas de asientos, moldeado sobre la icónica forma del DMC-12, conservando las características puertas de abpertura vertical (alas de gaviota) que tanto representan al deportivo con carrocería de acero inoxidable.
DeLorean se tomó tan en serio el proyecto de un sedán que elaboró un plan de producto real de 37 páginas y encargó a Giorgetto Giugiaro en Italdesign que diseñara un prototipo de tamaño real a finales de 1981, tan solo unos meses antes de que el fabricante se declarara oficialmente en bancarrota.
John DeLorean quería un sedán espacioso en cuyo interior los ocupantes pudieran viajar cómodamente. Debido a su diseño afilado, el piso del vehículo tenía que ser completamente plano si se quería preservar la amplitud interior, lo que suponía eliminar el eje de transmisión y su respectivo túnel.

Esto dejaba tan solo dos opciones abiertas a los ingenieros: que fuera un sedán de tracción delantera o que equipara dos motores, uno en cada eje, para ofrecer un sistema de tracción a las cuatro ruedas.
De este modo, los bocetos de DeLorean revelan un diseño de dos motores bóxer ubicados en cada extremo del vehículo como la solución ideal. Esta configuración también requería de dos transmisiones, aunque no se contemplan en los bosquejos iniciales.

Otro detalle que llama poderosamente la atención es la distribución de los asientos. El DMC-24 incluía en su habitáculo tres filas, pero no todos los pasajeros se sentaban orientados en el sentido de la marcha.
La figura dibujada en el centro mira hacia la parte posterior del vehículo. Al parecer, esta distribución habría sido la escogida inicialmente para permitir que hasta tres pasajeros se acomodaran detrás de los asientos delanteros mientras se conserva el mayor espacio posible para los hombros.

El trabajo de Giugiaro casi había terminado cuando DeLorean Motor Company cesó su actividad, por lo que el famoso diseñador decidió reciclar este proyecto, que inicialmente se había inspirado en un prototipo de Lancia de 1980, para convertirlo en un concept car de Laborghini, el Marco Polo. Por supuesto, la firma italiana declinó este proyecto y el diseño de Giugiaro jamás se materializó como un vehículo real, y menos aún como un coche de producción.

El DeLorean DMC-24 era un vehículo complejo y ambicioso con el que la compañía quería situarse en el mapa de nuevo, más allá de la fama que acabaría teniendo el DMC-12 años más tarde con las famosas películas de viajes en el tiempo, Volver al futuro, en 1985, tres años después de la quiebra de DeLorean.
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