¿Tu coche está apto para salir a carretera?

Si en este periodo de vacaciones saldrás a carretera es necesario verificar varios aspectos importantes previos a tomar el auto y huir de la ciudad.

POR: Pablo Monroy el Lun, 11 de Diciembre de 2023, 10:07 am

Pablo Monroy

Pablo Monroy |

Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

Cuando salimos a carretera nuestro coche experimenta un desgaste mayor a lo acostumbrado, pues trabaja por periodos de tiempo más largos, exponiendo a que algún componente dañado o en mal estado, sobre todo las partes móviles que están en constante desgaste, den de sí; estamos seguros de que no te gustaría quedarte varado en medio de la nada mientras tus acompañantes te reclaman con la mirada. 

 

Así que lo primero que debemos hacer es dedicarnos a los componentes que requieren más tiempo para ser inspeccionados y los de mayor desgaste, antes de subir las maletas a la cajuela.

 

 

Los neumáticos son los únicos componentes del auto que tienen contacto con el camino, así que debemos asegurarnos de que, tanto la banda de rodamiento como el resto de su estructura, se encuentren en condiciones de soportar un viaje. 

 

Una llanta desgastada aumenta considerablemente la distancia de frenado, y si a eso le sumamos el peso de los ocupantes y del equipaje, podría provocar que el neumático estalle, debido al calor de la fricción con el asfalto y a la presión del aire del interior, sin olvidar la poca adherencia que tendremos, sobre todo en condiciones de lluvia. 

 

No comprometas tu seguridad ni la de los tuyos y cámbialas si presentan estos síntomas; verifica que queden alineadas, balanceadas y con la presión de inflado correcta, para que la pisada sea pareja. 

 

Lo siguiente es verificar el sistema de frenos, ya que se trata de uno de los componentes más importantes, pues de ellos depende que el auto se detenga. Lo recomendable es revisar el desgaste de las balatas y, a partir de ello, determinar si es necesario cambiarlas por unas nuevas, en caso de que el espesor sea menor a tres milímetros, o sólo limpiarlas y ajustarlas. 

 

 

Es importante revisar los amortiguadores, que no tengan fugas de aceite o que ya estén vencidos, así como la lubricación de las horquillas, rótulas y demás componentes de la suspensión y la dirección. 

 

Toma en cuenta que un juego de amortiguadores en mal estado o algún otro elemento que tenga juego, comprometerá la estabilidad del vehículo, sobre todo al momento de tomar una curva. 

 

Verifica que las mangueras por las que circula el líquido refrigerante del motor al radiador no estén agrietadas, pues podrían romperse debido a las altas temperaturas producidas por el trabajo continuo del propulsor. 

 

Revisa que además de cubrir la línea de nivel máximo, el lubricante del motor tenga una viscosidad adecuada y un color café claro, de lo contrario es recomendable cambiarlo. Finalmente, observa que las bandas que impulsan al generador, alternador, la bomba de agua y el aire acondicionado no presenten grietas o estén deshilachadas, ya que también podrían romperse debido a la tensión.

 

ATENCIÓN EN EL CAMINO

 

También es importante que consideres otros factores de riesgo mientras te desplazas por carretera, sin dejar de lado que miles de personas también están recorriendo en estos momentos nuestro territorio, y que inclusive algunas autopistas pueden saturarse, así que toma nota. 

 

El primer factor de riesgo tiene que ver con el trazado de la carretera, sobre todo en los caminos secundarios, donde las curvas sinuosas están a la orden del día. 

 

Por eso es importante prestar atención a los señalamientos y de esta forma tomar la precaución debida y reducir la velocidad considerablemente para evitar desde un derrape hasta una volcadura. 

 

También es común en nuestro territorio toparse con personas en las carreteras, sobre todo en épocas de peregrinaciones, ya sean a pie o en bicicletas y de día o de noche. Ante estas eventualidades debemos reducir la velocidad y activar las luces intermitentes para alertar al resto de los conductores. 

 

peregrinos caminando a la orilla de la carretera

 

Otro escenario de riesgo es encontrarnos con animales pastando muy cerca de la carretera o cruzándose en busca de pastos más frescos, por lo que estar concentrado y circular a baja velocidad cuando el ganado aparezca desde lejos es la mejor prevención que podemos tener. 

 

Considera que la quema de pasto y hierba seca también es una práctica común, y a veces el humo denso llega hasta la carretera. 

 

Otro punto a tratar es el cambio brusco de luz que provoca deslumbramientos, como por ejemplo, al entrar y salir de un túnel o cuando el sol nos pega directo al observar por los espejos retrovisores o de frente. 

 

Esto sucede porque la luz que incide sobre los ojos es tan fuerte que las pupilas se cierran de inmediato, como una medida de protección, para evitar que el exceso de luminosidad lastime el interior del globo ocular, sin embargo, estos segundos de pérdida de visión pueden ser riesgosos al volante porque se pierde visibilidad. 

 

 

Ante ello lo mejor es anticiparnos. Si mientras manejas detectas el riesgo de deslumbramiento por el sol, debes estar preparado con el parasol plegable que se encuentra en la parte superior.

 

 Recógelo lo antes posible, pues resta una parte importante del campo de visión a través del parabrisas. Ten siempre a la mano unas gafas polarizadas y con lentes de tonalidad gris, azulada o marrón, pues son los cristales con los que mejor se perciben los verdaderos colores de las señales. 

 

En nuestras carreteras es muy común que se realicen obras de mantenimiento durante el día, por lo que se debe estar atento a las señalizaciones de este tipo y, como en las recomendaciones anteriores, encender las intermitentes y reducir la velocidad con antelación para evitar alguna colisión. 

 

Finalmente, no podemos ignorar el hecho de que el clima puede jugar en nuestra contra, pues durante nuestro viaje podemos encontrarnos con lluvia intensa, granizo, neblina e incluso deslave de cerros. 

 

No debemos subestimar los fenómenos meteorológicos, pues además de cambiar las condiciones del camino, reduciendo la adherencia de los neumáticos y propiciando la acumulación de agua, afectan considerablemente nuestra visibilidad y la del resto de los conductores. 

 

 

Ante ello, debemos aumentar la distancia entre los vehículos, no acelerar para salir de la zona de niebla, usar los faros antiniebla, las cuales se montan generalmente debajo de las normales, no hacer cambio de carril y mantenerse en el propio y utilizar el borde derecho de la carretera como guía, lo que puede ayudar a evitar el tránsito del otro lado de la carretera. Recuerda que estar atento detrás del volante y reaccionar a tiempo puede marcar la diferencia entre vivir unas vacaciones memorables o unas que no quisiéramos recordar.

 

¿Y EL EQUIPAJE? 

 

Una vez que hemos revisado que todos los sistemas del coche funcionen correctamente, ahora es importante aprender a distribuir el volumen del equipaje que llevaremos. 

 

 

Toma en cuenta que un coche con exceso de peso, o con la carga distribuida de forma incorrecta, además de incrementar el consumo de combustible, es más peligroso, pues compromete la estabilidad del vehículo. 

 

Además, tanto maletas como bultos deben colocarse de manera ordenada y firme para que no molesten a los ocupantes y dificulten la visibilidad del conductor. 

 

Lo primero es acomodar las maletas de tal forma que las más pesadas, aunque no sean las más voluminosas, queden hasta abajo, en el fondo de la cajuela, y el resto del equipaje encima, así mantendremos el centro de gravedad del auto lo más bajo posible. Evita llevar el equipaje en el habitáculo, pues algún objeto podría salir disparado y golpearnos en caso de que se presente una frenada de emergencia. 

 

Considera esto: una botella de agua equivaldría a una masa de 25 kilos que, en una colisión, provocaría heridas serias a los pasajeros. 

 

Además, si viajas con niños es indispensable que tengan un mínimo de movilidad para que no se inquieten. Finalmente, jamás olvides que el comportamiento del coche y la dinámica de conducción cambia cuando va cargado. 

 

La principal consecuencia es que, al momento de frenar, necesitaremos aplicar mayor presión al pedal y mayor distancia para detenernos.

 

¿Y SI VIAJO EN MOTOCICLETA?

 

 

  • También realiza una inspección previa, atiende los señalamientos, respeta la velocidad, y utiliza casco y equipo de protección, tanto para ti como para tu acompañante. 
  • Al igual que el resto de las personas que conducen, debes circular por un carril y tomar todas las precauciones necesarias al maniobrar. 
  • Recuerda que el acomodo de tu equipaje en una moto es fundamental para mantener un buen equilibrio durante el trayecto.

 

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