La pelea por el primer sitio en la Panamericana se pone color de hormiga

POR: Martha Elena Blanco el Dom, 18 de Octubre de 2015, 12:41 pm

  Hilaire Damiron venció al líder de la competencia, Emilio Velázquez, recortando su ventaja en el tiempo acumulado de la Carrera Panamericana. Foto: Carrera Panamericana Facebook
Martha Elena Blanco

Martha Elena Blanco | Colaborador

LN. Amante de la velocidad desde la andadera, acelera tus pulsaciones junto a mí en la carretera infinita de la vida, eres mi copiloto yo soy tu driver lleguemos hasta donde no exista tacómetro que marque los límites. Incendiemos el asfalto.  

La presión puede con todos, y esta vez le tocó a Emilio Velázquez. Ayer, el de Oaxaca buscaba sacar la mayor ventaja posible en los tramos de casa, lugar que él conoce como la palma de su mano, pero la tenacidad de Hilaire Damiron venció al final de la segunda jornada de actividades de la Carrera Panamericana que recorrió desde Oaxaca hasta la Ciudad de México.

 

El piloto nacional salió con cinco segundos menos que el francés, sin embargo, fue después del servicio en Nochixtlán(Oaxaca), cuando Damiron pisó a fondo en el acelerador y etapa a etapa hizo menos tiempo que Velázquez, ganando cinco de los seis tramos restantes.


Damiron conquistó el segundo día con una diferencia de cinco milésimas, no es mucho pero con este resultado, el piloto del Studebaker Commander recorta la distancia con respecto al actual líder de la Pana a 4.5 segundos.


“Está en riesgo el primer lugar”, decía Velázquez al llegar al arco de la Ciudad de México, “Pero hay que concentrarse y buscar ser más rápido que él”.


En tercer lugar aparece por primera vez en la competencia el nombre de Los Marín, padre e hijo (ambos de nombre Gabriel) quienes saltaron del sexto al tercer lugar gracias a que no tuvieron ningún contratiempo mecánico, desbancando a Luis y Pedro Cervantes, padre e hijo también, quedando dos segundos arriba de la tripulación del Dodge 1954.
 

 

La ciudad surrealista

 

Si André Bretón estuviera vivo y hubiera vivido lo que ayer pasó por en el centro de la Ciudad de México, en menos de seis horas, se hubiera sorprendido igual o más que cuando le entregaron la silla de tres patas.


Por la mañana, el desfile de alebrijes alegró Paseo de la Reforma entre brillantes colores y las cámaras de decenas de curiosos. La misma calle por la que, momentos después,dos grupos de inconformes manifestaron su rechazo al gobierno, ante la mirada indiferente de las personas que por ahí transitaban.

 

A las dos de la tarde, avenida Juárez ya estaba cerrada, el escenario frente a la Alameda Central se terminaría de armar dentro de poco para que los ingenieros de sonido ecualizaran, de la mejor manera posible, cada instrumento.

 

La Gusana Ciega tocaría para todos los que, planeado o no planeado, estaban cerca de este sitio. Más adelante, sobre esa misma calle, un montón de gente se arremolinaba alrededor de un coche que no se veía, sólo se escuchaba su motor y el pitido de un claxon que pedía de favor que lo dejaran pasar. Sí, los autos clásicos llegaban a la segunda meta del trayecto, provenientes desde Oaxaca.

 

La gente, como siempre, se volvió loca. Muchos de ellos no tenían idea de qué coches eran, ni tampoco tenían claro por qué llegaban al centro de la ciudad, pero la admiración no se detuvo hasta que cruzaron la meta las 78 tripulaciones que arrancaron desde Oaxaca.

 

Algunos distinguían entre los Studebaker y los Dodge 1954, entre los Mustang y el Camaro, lanzaban una expresión de sorpresa cuando veían el Mercedes-Benz 300SL llegar con sus alas de gaviota abiertas, otros se acercaban a una de las piloto más reconocidas de la competencia, Angélica Fuentes, quien les explicaba que su inconfundible auto con llamas es un Oldsmobile 1954.

 

A lo lejos, se escuchaba una batucada, otros inconformes intentaban llamar la atención a un lado de los curiosos que se sacaban fotos con los héroes de La Carrera Panamericana, los pilotos; elgrupo de lesbico-feministas repudiaban el rechazo que viven.

 

Ya es noche, las luces del alumbrado público iluminan las calles del centro de la ciudad. El camino, que sirvió de entrada triunfal para el contingente de autos clásicos de la Carrera Panamericana, ahora sirve de taller ambulante.

 

Los equipos de servicio trabajan en los autos que presentaron fallas técnicas durante el segundo recorrido. Se escucha que aceleran los motores, que golpean fierros, que prueban las bocinas (los claxón). Los mecánicos hablan en inglés, alemán y español.

 

Ellos siguen trabajando, mientras los protagonistas, los que llevan nómex y radio, intentan descansar para enfrentar una etapa más, ahora en el Nevado de Toluca.

#AG

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Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de jediteam.mx

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