Audi Q5 Security, un centinela contundente

POR: Cristian Moreno el Mar, 07 de Agosto de 2018, 01:26 pm

Aprovechando la planta que audi tiene en méxico, la marca de los cuatro aros desarrolló una versión blindada de la q5 a la que denominó security
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

Según datos de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) entre marzo de 2017 y febrero de 2018 se robaron en nuestro país 91 mil 376 vehículos asegura­dos, casi 10 coches por hora, la cifra más alta desde 2011, Si cruzamos estas cifras con las de secuestros y extor­siones el panorama no luce nada alentador... ¡Oh y ahora quién podrá salvarnos!

 

Con la prudencia y el bajo perfil que la manio­bra requiere, Audi levantó la mano discretamente para decir “yooooo, con la Q5 po­blana”. Una camioneta que ofrece certificado balístico VR4 para soportar ataques de armas de grueso calibre, sin embargo, el ofrecer un vehículo a prueba de balas no es el único argumento de la Q5 Security, afortunada­mente la propuesta va mu­cho más allá.

 

Y es que dicen que una de las mayores virtudes de un guardaespaldas es la dis­creción y la forma en la que es capaz de pasar inadver­tido en el cumplimiento de su deber y la Q5 Security lo sabe, así que más allá de que su blindaje puede detener el impacto de una Magnum calibre 357, es la gran simi­litud con una Q5 normal su mayor protección.

 

FOTO; Pablo Monroy

 

Otro factor a su favor es que, a pesar de contar con recubrimientos de acero de alta dureza en prácticamen­te toda la carrocería, vidrios de seguridad de 22 milí­metros de grosor y recubri­mientos de fábrica en zonas que suelen ser vulnerables, como juntas y cerraduras, esta camioneta no pierde su batalla en contra de la bás­cula, lo cual le confiere ca­racterísticas dinámicas muy particulares.

 

Al subirnos recordamos mucho las pesadas puer­tas del Valiant Duster en el que viajábamos cuando éramos pequeños, pues por momentos olvidábamos que las de la Q5 estaban blinda­das y requerían de un mayor esfuerzo para empujarlas, aunque nada realmente demandante.

 

Durante los días que la tuvimos a prueba disfruta­mos de la protección y el poder con el que contába­mos a nuestro alrededor, sobre todo porque el mo­tor L4 2.0 litros turbocar­gado que esta Q5 esconde bajo el cofre empuja con una solvencia contundente; durante el recorrido que hi­cimos con nuestra ya acos­tumbrada prisa a la ciudad de Puebla, este motor nos demostró que sus 252 ca­ballos de fuerza están más que preparados para cargar sus 2,370 kilogramos, ape­nas 520 kg más que una ver­sión convencional.

 

FOTO; Pablo Monroy

 

En un par de rebases, pasando la zona de Atlix­co, algunas curvas en su­bida pusieron a prueba las 272 libras-pie de torque disponibles, así como la suspensión de aire adaptativa retoca­da que deriva de una SQ5, por lo que echamos mano del modo manual de la transmisión S-Tronic de siete marchas, para en­viar más fuerza a las cua­tro ruedas que gestionan la tracción integral quattro, que garantiza mantener las tra­yectorias ideales y el agarre sin importar que las condi­ciones de conducción sean de persecución o de prisa exagerada.

 

Con la intención de ver qué tan ciertos eran los nú­meros que nos presume la ficha técnica de este vehí­culo, apresuramos la marcha luego de pagar la caseta. La respuesta nos dejó boquia­biertos, no podíamos creer que un vehículo blindado estuviera tan cercano a ir de cero a cien kilómetros por hora apenas por enci­ma de los ocho segundos, una cifra muy cercaba a los 7.9 segundos que promete lograr la marca en condi­ciones ideales de manejo, muy cercana a lo que ofrece una versión Elite en la que la Security basa estaba basado en qué tanto combustible estábamos gas­tando, pues nuestra más re­ciente experiencia a bordo de la SQ5 nos había demostra­do que toda diversión tiene un costo. Con el medidor marcando poco más de un cuarto paramos a rellenar el tanque de combus­tible, en ese momen­to agradecimos que la versión Security tam­bién hubiera considera­do un perfil eficiente, con cifras de consumo cercanas a los 8.2 litros por cada cien kilómetros recorridos.

 

FOTO; Pablo Monroy

 

Así que volvimos a agarrar confianza para seguir que­mando combustible, era hora de ver si realmente podíamos ir hasta los 235 kilómetros por hora que aseguran es la ve­locidad máxima que esta ca­mioneta puede alcanzar; la forma en la que superamos los 180 kilómetros por hora nos volvió a sorprender, co­menzábamos a acercarnos a los 200 km/h cuando se nos acabó la carretera, así que tu­vimos que aplicar con fuerza el pedal del freno, rezando por que el ingeniero respon­sable de los frenos hubiera hecho tan buen trabajo como el que apreciamos en el resto del vehículo. Sin mayores aspavientos, la camione­ta se detuvo.

 

El sistema de frenos, así como los neumáticos también re­cibieron un tratamiento especializado, con llantas runflat montadas en rines de 19 pulgadas, para permitir que aun pinchadas sea posible ro­dar hasta por 100 kilómetros; mientras que en el departa­mento de la detención, el tra­tamiento incluyó el mismo sistema de frenos que el dellegendario R8, con discos delan­teros de 350 mm y cálipers de seis pistones frontales y cuatro traseros. Amamos contar con el respaldo de la familia de los cuatros aros, así como de todas las asistencias electrónicas de las que suelen dis­poner sus autos para mantener un manejo seguro.

 

Por si las cosas se acaloraran, para pasarla a gusto a bordo de esta poblana la marca incluyó un sofisticado sistema de infoentrete­nimiento al que la marca nombró Virtual Cockpit, con una enorme pantalla en el tablero y otra en la consola central, que incluye un sis­tema de audio Bang & Olufsen de serie, en el que pudimos tocar en repetidas ocasiones nuestra can­ción de persecución.

 

FOTO; Pablo Monroy

 

Luego de haber probado otros vehículos blindados alemanes y americanos, amamos que a dife­rencia de estos en la Q5 las ven­tanas treseras se pudieran abrir y que, además, la cajuela no estu­viera cancelada.

 

Como con muy pocos vehículos, cuando tuvimos que despedirnos de esta camioneta la sensación de extrañarla nos invadió por va­rios días, pues viajar en un vehí­culo con los acabados a los que Audi nos tiene acostumbrados y con toda clase de innovacio­nes tecnológicas, pero cuyo ma­yor lujo es la seguridad suele ser algo a lo que fácilmente podemos acostumbrarnos. 

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