Aprovecha última semana de vacaciones. Súbete al Turibús
POR: Los Editores el Lun, 31 de Diciembre de 2012, 10:05 am
Los Editores | Colaborador
Amamos los autos, por eso escribimos sobre ellos @Atraccion360
Hacer una pausa para conocer y transitar el corazón del Centro Histórico del país en el Turibús forma parte ya de una tradición que disfrutan, año tras año y durante la temporada vacacional decembrina, tanto capitalinos como gente proveniente de los demás estados de la República mexicana.
Debido a las fiestas que se celebran con motivo de fin de año, no es raro ver que sean los mexicanos los más atraídos por visitar y profundizar en la historia de México, pues los turistas extranjeros prefieren aprovechar otros días menos concurridos.
Para comenzar el viaje, además de ir armado con tu cámara de fotos o video, es indispensable llevar alguna gorra o gafas de sol si el recorrido es realizado durante el día, para así disfrutar de la vista sin incomodidades.
Héctor Montoya, chofer y controlador del Turibús, comenta que por tratarse de días especiales e intensos en cuanto a afluencia de gente, el ya famoso transporte rojo cuenta con un Circuito Navideño, el cual permite disfrutar de la luminaria a partir de las nueve de la noche y hasta la una de la mañana, y el cual se ofrecerá hasta el 5 de enero.
Montoya destaca que el servicio registra aglomeraciones desde las 11 de la mañana y hasta el cierre del mismo, a las 9 de la noche en horario habitual.
Las personas no dejan de sorprenderlo pues así como hay viajeros pacientes que aguardan hasta casi una hora su turno para ingresar al Turibús, algunos otros se muestran inconformes con la espera e incluso lo ha llegado a agredir, sin embargo vale la pena vivir un recorrido lleno de música, cultura e historia, asegura.
Montoya agrega que no obstante que la ruta formal del Circuito Centro comienza en el Auditorio Nacional, la mayoría de los pasajeros no quieren perderse de la experiencia de viajar en el segundo nivel del autobús panorámico y por eso lo más recomendable es abordarlo a un costado de la Catedral Metropolitana, en el Zócalo de la capital, aunque el primer piso también da acceso para un viaje más cómodo.
El Turibús cuenta con diversas paradas en las que se puede descender para estirar las piernas, buscar algún restaurante o tomarse fotos en las plazas, junto a las estatuas y edificios que ofrecen a las familias una vista espectacular y un excelente recuerdo para la posteridad.
La experiencia se complementa con música de fondo que ambienta a la gente por los pasajes que recuerdan la época colonial, tal y como sucede al estar frente al Museo Nacional de Arte, obra del arquitecto italiano Silvio Contri, un espacio que alberga una colección de arte mexicano que data de la época de los virreyes hasta los años 50 del siglo XX.
Frente al museo se localiza la gran estatua ecuestre de Carlos IV de España, mejor conocida como “El caballito”, que es testigo de las diversas manifestaciones tanto artísticas como sociales que se suscitan en esta zona del centro que comunica con el majestuoso Palacio de Bellas Artes.
Junto, el Palacio de Minería que fusiona estilos góticos o venecianos y, por otro lado, el Palacio de correos son espacios arquitectónicos que transportan al público a los inicios de su servicio, en la Colonia.
De este modo, la memoria histórica se va conjugando con elementos contemporáneos que es posible experimentar al bajar del Turibús por unos minutos y caminar en la plaza de la Santa Veracruz que da hacia el Museo que fundó el empresario alemán Franz Mayer, recinto que posee una vasta colección de arte que abarca desde el siglo XVI y hasta el siglo XX.
Otro fragmento de la historia es el que ofrece el Museo de la Estampa, y más adelante el templo de San Hipólito, que por años ha recibido a cientos de fieles devotos a la imagen de San Judas Tadeo todos los días 28 de cada mes.
Aunque si se quiere conocer realmente lo que significa esta religiosa tradición vale estar presente algún 28 de octubre, día oficial en que se celebra a este santo.
Para los visitantes, es obligado recorrer estas calles y pasar por los diferentes puestos de quesadillas, gorditas y demás variedad gastronómica que se encuentra fuera de aquel templo dedicado por los españoles al santo patrono de la ciudad: Hipólito, quien ha caído en un triste olvido por las fiestas dedicadas con tanto fervor a San Judas Tadeo.
Posteriormente, al entrar por Paseo de la Reforma, niños y adultos por igual, quienes no frecuentan la ciudad se sentirán sorprendidos por la gran altura de los edificios y monumentos que engalan a una de las vialidades más importantes, famosas y hermosas de México.
Entre ellos, se encuentra el Monumento a la Revolución o el edificio de la Bolsa Mexicana de Valores, proyecto elaborado por Juan José Díaz Infante que cuenta con una cúpula hecha de cristal de tinte azulado que surge ante nosotros como una figura símbolo de la modernidad.
La Avenida Reforma es un punto clave para el devenir de la cultura e historia de este país, ya que en ella se localizan recintos como el Museo Nacional de Antropología, el Museo Rufino Tamayo o monumentos simbólicos como El Ángel de la Independencia, la fuente de la Diana Cazadora o La Cibeles.
Poco a poco, el panorama de la ciudad se va llenando de contrastes pues el Turibús comienza a adentrarse en la zona más exclusiva de la ciudad que es Polanco, y es inevitable no reparar en el magnífico Museo Soumaya, donde una parada es más que obligatoria.
Si se continúa por el recorrido, hay un sinfín de atractivos culturales, cada uno con una historia muy particular que presenta una parte significativa de lo que somos, como puede ser el Auditorio Nacional, el Hemiciclo a Juárez, la Glorieta de Colón, o de vuelta al punto inicial, el Zócalo, lugar de encuentros.
Los paseos no sólo siguen esta ruta, ya que también existe otra que se extiende hasta el Sur de la capital mexicana, donde se podrá conocer de cerca la Casa Jaime Sabines, Ciudad Universitaria o el centro de Coyoacán, Patrimonio de la humanidad.
El denominado Circuito de los Palacios, que va del Palacio del Marqués de Xala, recién restaurado, al de Bellas Artes, pasando por los palacios de Iturbide, Nacional, de Minería, de Correos y el Casino Español.
También se ha abierto un recorrido por cuatro o cinco de las Cantinas más emblemáticas del Primer cuadro de la ciudad, otro que incluye una visita al Papalote Museo del Niño, y los recorridos foráneos que se realizan a Teotihuacán, la Basílica de Guadalupe o a la zona arqueológica de Cholula en Puebla.
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