La complicada historia de los autos en Cuba
POR: Diego Pérez el Dom, 04 de Diciembre de 2016, 09:34 am
Diego Pérez | Colaborador
Yo también vivo en esta ciudad... y la padezco Twitter: @icariito
Durante décadas el tiempo no pasó por Cuba. Era 1962 cuando se eliminaron las relaciones comerciales con el país más poderoso en el mundo, como resultado las calles de la isla caribeña se detuvieron en el tiempo.

Las importaciones desaparecieron paulatinamente. Fueron décadas, en las que Cuba vivió a otro ritmo, quizá a la de los lentos compases del son, el pequeño país miraba a lo lejos las costas del extranjero mientras el resto del mundo que avanzaba a pasos agigantados.
Como resultado de ese corte comercial la casualidad –o esa artimaña humana llamada política- surgieron símbolos que le dieron una estética especial a sus calles. Plymouths, Buicks, Cadillacs, entre algunos modelos puntuales envejecieron naturalmente, y permanecieron impasibles transitando con reparaciones tan curiosas como útiles para mantener funcionales a los escasos coches que sobrevivían en la isla.
Las importaciones hicieron imposible no sólo encontrar vehículos más recientes. También sus repuestos que casi setenta años después, resulta difícil encontrarlos incluso en los países capitalistas. Como respuesta los mecánicos en Cuba se convirtieron en verdaderos artesanos del automóvil.
Corre la afirmación en gran parte del mundo que no existe mejor mecánico que el cubano. No tienen siquiera piezas de recambio. Como recurso deben reparar los componentes mecánicos mil veces remendados o inventar con lo que tengan a la mano una solución eficaz para mantenerlos funcionales.

En ocasiones piezas de refrigeradores, tractores, chatarras de sus aliados soviéticos. Todo valía para mantener viva la motorización de Cuba.
En algún momento olvidado del tiempo estos coches fueron llamados “Almendrones”. Verdaderos vestigios de la Guerra Fría andantes, museos en condiciones –algunas veces- deplorables, que provocaban que un viaje al país de Fidel Castro se convirtiera en un regreso en el tiempo.
Almendrones
¿Quién comenzó a llamarles así?
Será difícil saberlo. Como lo hemos dicho, las explicaciones surgen más de suposiciones que de algún registro en particular.
Para algunos periodistas de la isla el término surge de la forma de estos coches. Su similitud exterior con la cáscara de la almendra les otorgó ese nombre.

Otra afirmación –que me gusta más en lo particular- los nombra así por el tono característico que el metal adquiere con el tiempo. Las brisas saladas y húmedas del mar aceleran la oxidación de sus partes, debajo de sus pinturas desvencijadas comienzan a verse los estragos de estos vehículos que adquieren el tono “almendrado”.
Imagen de la isla en peligro de desaparecer
Cuba carece de un censo oficial automovilístico por lo que la cantidad de Almendrones que aún circulan por su territorio, es una verdadera incógnita. Se calcula que entre La Habana y Santiago actualmente circulan alrededor de 10 mil vehículos de estas características. En todo el país unos 75 mil.

Pese al retraso tecnológico y vejez de estos vehículos, el tiempo los ha convertido en un atractivo turístico. Una estampa que corre el peligro de desaparecer debido a que en 2015 el gobierno abrió las puertas a la importación de vehículos más modernos.
Aunque de momento, estos coches nuevos resultan inaccesibles para la mayoría de los cubanos, es posible que algún día los Almendrones dejen de circular en La Habana y descansen finalmente, como piezas de museo, o en la colección de alguna persona adinerada en Estados Unidos.
Imágenes: Jalopnik, Meinicke Photo, El País, El Mundo.
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