A 40 años de que Mercedes-Benz domó el Rally Dakar
POR: Marco Robles el Vie, 20 de Enero de 2023, 06:16 pm
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Marco Robles | Colaborador
Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos
SHAYBAH, Arabia Saudita.- A inicios de los ochenta, el Rally Dakar era una competencia muy distinta a la que conocemos hoy en día, con una esencia más de aventura, en donde Mercedes-Benz encontró el nicho perfecto para presumir las capacidades de la recién lanzada Clase G.
Tras un buen debut en 1982, en el que finalizaron en la tercera posición, la firma alemana comenzó a perfeccionar su 280 GE para el siguiente año, trabajando en mejoras del motor, para elevar la potencia de 156 a 197 caballos de fuerza, mejorar la refrigeración del bloque, además de un nuevo sistema de arranque con dos configuraciones distintas, que pudiera evitar los problemas de la mala calidad del combustible.
El diseño cuadrado de la Clase G no ofrecía la mejor aerodinámica para un coche de competencia, así que los ingenieros de Mercedes tuvieron que trabajar horas extra para reducir el arrastre aerodinámico.
En su forma original, la velocidad máxima que alcanzaba era de 175 km/h, así que el ingeniero alemán Rüdiger Faul ideó una forma de suavizar las líneas del auto.
Cortó por la mitad tubos de PVC de 70 milímetros de diámetro y los colocó alrededor del parabrisas, además, en la parte trasera alargó los laterales y el toldo, para lograr un mejor flujo del aire, con ello la velocidad máxima se elevó hasta 200 km/h y se redujo de forma considerable el consumo de gasolina.
También se pusieron las tomas de aire en el interior del habitáculo, para reducir al máximo la entrada de arena y polvo al filtro del aire y también porque la temperatura era menor.
Con todo este desarrollo, sólo faltaba poner al mejor piloto del mundo a los mandos de esta Clase G, y en ese momento ese hombre era el belga Jacky Ickx, quien ya contaba con seis victorias en las 24 Horas de Le Mans, además de ocho triunfos y dos subcampeonatos en Fórmula 1.
Para esta travesía Ickx volvió a confiar en su amigo, el actor francés Claude Brasseur, con quien ya había corrido en la edición de 1982, finalizando en el quinto puesto. Con ese año de experiencia, la dupla fue implacable en esta competencia, que inició el 1 de enero de 1982 en la Plaza de la Concordia, en París, y finalizó el 20 de ese mismo mes en el Lago Rosa, en Dakar, Senegal. La acción se tuvo que detener tres días, por las tormentas de arena.
También, fue la primera vez que visitó el desierto Ténéré (desierto en idioma Touareg), que cubre gran parte del norte de África.
“En 1982 descubrimos la 280 GE, puedes llevarla al límite y confiar en su ingeniería sin problemas, lo que es una ventaja para el Paris-Dakar”, afirmó Ickx poco después de su triunfo.
Cuatro décadas más tarde, Jacky aún disfruta de visitar y pasear por el vivac del Rally Dakar de forma frecuente y esta edición 2023 no fue la excepción.
“(Esa victoria) fue un gran éxito en esos días y el amor que tengo por el Dakar es el mismo que en esa época, es por eso que vengo, hay una atmósfera increíble en este evento.
“Lo interesante del Dakar es que es una carrera muy especial, muy difícil y muy complicada, una de las más duras, en mi opinión, en todo el mundo.”
Sobre ese triunfo de 1983, Ickx afirma que más allá de él, los verdaderos ganadores estuvieron detrás del coche.
“Tenemos que felicitar a todos esos que no ves, pero que preparan el auto, porque correr en un coche bueno es razonablemente sencillo, porque trabaja bien y puedes confiar en él, pero todos los mecánicos, los ingenieros, toda esa gente trabajó para darte una gran herramienta.
Así que no es sobre mí, es sobre todas esas personas que te hicieron ser quien eres”, finalizó el piloto.
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