Un maravilloso Hamilton arrebata la Pole en Hungría

POR: Ángelo della Corsa el Sáb, 27 de Julio de 2013, 12:50 pm

Hamilton arrancará desde la primera fila, al lado de Vettel, que después de dominar el viernes la jornada de entrenamientos libres parecía que tenía casi asegurada su cuadragésima 'pole'. Foto: Getty Images
Ángelo della Corsa

Ángelo della Corsa | Colaborador

Periodista decano de la Fórmula Uno. Con 100 Grandes Premios en las pistas del mundo. Ha trabajado en radio, televisión, diarios y revistas. Ha publicado varios libros sobre el tema. Editor, enfocado sólo en el deporte de la velocidad suprema. www.topformula1.net

Otra vez repite la dosis. No, no es que Lewis Hamilton exaltado les gane la Pole Position a sus 21 rivales. Es más bien, que le pone una trapeada de las buenas al tricampeón Sebastian Vettel. Lo somete. Es eso que llaman dejarlo con un palmo de narices. Fabuloso. En especial, porque oxigena ricamente estas competiciones. Impide que se eternice una dictadura en esto de la velocidad de alta gama con su maniobrabilidad inmejorable.

 

Que cualquiera otro lo realizara hubiera sido también muy bueno; pero que lo haga el inglés, conlleva el regusto por las especias más exquisitas de la paleta del placer acelerando y, a mil por hora: a favor de quienes lo hubiesen presenciado.

 

Con su osadía al arrebatar este privilegio, Hamilton, da un golpe de varios efectos: supera en la historia a Juan Manuel Fangio; se pone a dos PP para igualar a Nigel Mansell; ya es el séptimo en los anales del deporte y, tiene a Vettel –que es el tercero de siempre– con sólo nueve más. Lleva tres al hilo (ING, ALE y HUN). Lo ha perpetrado con un auto de Mercedes, es decir estando ahora lejos de McLaren donde lo consentían hasta decir basta. Para llegar en su colección particular a cuatro en piso húngaro –e iguala con ello a Ayrton Senna–. Van 17 circuitos del mundo, diferentes, en donde deja testimonio de su impronta. Es una hazaña con toda la barba.

 

El mundo no cambió para bien. Los niños tienen hambre. Hay archimillonarios que acumulan jocundos más plata, sin voltear a mirar las consecuencias de su loco afán. Un enfermo se lamenta. Las amadas no han regresado a casa, todavía. Pero qué chicho estuvo el canijo vacilón.

 

Nada sería más interesante que coronara su prodigio de hoy con un triunfo mañana. Cosa que hay decirla, letra por letra, no es calentar otra gorda en el anafre.

 

Sólo han sido 38 milésimas de segundo las que han separado al alemán del británico. La nada, y un mundo, al mismo tiempo. Esas turbadoras extravagancias de la vida. Lo fenomenal.

 

Una regla no escrita –del deporte– dice que el sublíder es el más grande derrotado; esta tarde se lo ve con nitidez indiscutible. Ave Lewis.                                  

Aclaración:
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