Tope de presupuesto: así fue como la F1 apretó la cartera
POR: Luis Ramírez el Vie, 29 de Octubre de 2021, 06:40 pm
Apasionado del deporte motor y de la fotografía. Reportero de atracción y comentarista de carreras. Los coches son increíbles pero solo cuando están en competencia.
Hace algunos años, la Fórmula 1 era criticada por la enorme inversión anual que realizaban algunos equipos para desarrollar un monoplaza y competir en los mejores circuitos del mundo, con presupuestos que asustaban a muchas empresas automotrices cuando les surgía la idea de llegar a la máxima categoría.
Esa situación, sumada a la crisis económica desatada por la pandemia por covid-19, obligó a un cambio inevitable que algunos se resistían a introducir: un tope de costos para los equipos similar al que se aplica en otros deportes como la NFL o las Grandes Ligas de beisbol.
El objetivo es claro: evitar que algunos equipos se fueran a la bancarrota al operar en números rojos, producto de años gastando millones en una guerra tecnológica.
Pocos previeron qué hacer ante una situación que detuviera el flujo de capital como fue el cierre de actividades en la primera mitad del 2020.
Así que para 2021 los equipos vieron limitado su presupuesto a 150 millones de dólares, enfocados más en el desarrollo y producción del auto y operaciones de las carreras, sin contar los gastos de marketing y los salarios más altos de directivos, pero ¿qué tan grande es la reducción en comparación con el pasado?
Viajemos a inicios de este siglo, cuando equipos como Jaguar, British American Racing (BAR), BMW o Toyota estaban en la Fórmula 1.
La entrada de algunas de estas escuderías no fue tan planificada y su intención para ponerse rápido a la par de los equipos de punta (Ferrari, McLaren y Williams) era hacerlo con fuertes inversiones económicas porque algunos de ellos no estaban dispuestos a esperar hasta 10 años en desarrollo para convertirse en contendientes.
Los presupuestos comenzaron a dispararse y las cifras sobrepasaron los 300 millones de dólares por año hasta llegar a los 450 millones anuales, que fue cuando Toyota comenzó a dar resultados, antes de que la crisis económica de 2008 diera un giro radical a la industria.
Las compañías automotrices pasaban por un momento de análisis de dónde invertir su dinero. Si bien la Fórmula 1 les ofrecía exposición el costo era muy alto, más si los éxitos no llegaban, para algunos era como quemar dinero en un momento donde la inversión tenía que ser dirigida a otros sectores para sortear los malos tiempos.
Fue así que para la temporada 2009 equipos como BMW, Honda y Toyota decidieron abandonar el barco, pero para entonces el daño ya estaba hecho.
Los presupuestos que ellos establecieron en su intento por alcanzar la cima se mantuvieron y se convirtió en el parámetro para los equipos grandes hasta que se encontraron con la realidad por la crisis por el covid-19.
Los equipos pequeños o de media tabla no podían permitirse estas cifras, con presupuestos que son más cercanos a los 150 millones de dólares que actualmente se impuso.
EN QUÉ SE GASTABA EL DINERO
Una parte importante del presupuesto de los equipos es invertido en las instalaciones donde se desarrollan y producen los monoplazas, pero también en los salarios de los directivos y pilotos.
Durante esos años era común escuchar la inauguración de un nuevo túnel de viento de última generación, que ofrecía a la escudería una correlación casi perfecta entre las simulaciones de computadora y los resultados que se podían obtener en pista. Este tipo de infraestructura podía costar hasta 100 millones de dólares, pero era clave en el desarrollo.
Los monoplazas eran también un gasto representativo, con un costo de producción de hasta 12 millones de dólares por un solo coche completo, sin contar todas las partes de repuestos, que es prácticamente tener otro coche desarmado, o gastos de investigación.
Los salarios de los pilotos también se volvieron un problema para los equipos grandes, con cheques por arriba de los 20 millones de dólares y de hasta 50 millones de euros, en el caso de estrellas como Michael Schumacher o ahora Lewis Hamilton.
Ante estas cifras, un tope de costos era totalmente razonable, pero los 150 millones son
tan sólo el inicio. El próximo año habrá otro recorte de cinco millones y así año con año hasta llegar a 135 millones, una cifra que se considera que permitirá sanar las finanzas de los equipos y demostrar que la Fórmula 1 quiere generar un impacto positivos a nivel social dejando de gastar cantidades que, algunos, calificaban de absurdas.
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