El Rallycross deja atrás la gasolina
POR: Luis Ramírez el Mar, 30 de Agosto de 2022, 10:06 am
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Apasionado del deporte motor y de la fotografía. Reportero de atracción y comentarista de carreras. Los coches son increíbles pero solo cuando están en competencia.
La transición a los eléctricos ha generado ruido entre los amantes del automóvil, especialmente quienes extrañan el ruido del motor de combustión al momento de encender un coche cero emisiones; este fenómeno es más presente en los vehículos de competencia, dentro del deporte motor, donde el rugido ha sido característico para hacer latir más rápido el corazón y erizar la piel.
Si algo han tenido en común las series eléctricas que, hasta ahora han existido y tenido éxito, como la Fórmula E y Extreme E, es que ambas nacieron bajo este concepto. Su público nunca vio esos coches con un sonido de motor de combustión, sino con un clásico silbido que se está volviendo la norma de los eléctricos.
¿Pero qué pasaría si la Fórmula 1 o el Mundial de Rallies dejará los motores de combustión y se hicieran totalmente eléctricos, eliminando su ADN? ¿Sería un shock? La respuesta es sí y tenemos un caso para saberlo: el Mundial de Rallycross, o mejor conocido como WRX.
La categoría nació en 2014 y durante este tiempo ha atraído a diferentes fabricantes como Audi, Proton, Ford, Hyundai, Mini, Seat, Renault y Volkswagen. Sus carreras dinámicas, atraen la atención del público porque en menos de cinco minutos se resuelve una contienda con peleas en terrenos de asfalto y tierra, con vehículos derrapando y con algunos contactos que pueden terminar en choques considerables. En resumen, adrenalina pura.
Con la exigencia de los fabricantes automotrices por incorporar tecnologías amigables con el medio ambiente a las competencias, el WRX vio una oportunidad. A diferencia de otros campeonatos mundiales como el WRC y la F1, sus competencias son cortas, por lo que incluso explotando el máximo potencial de la batería sería posible ofrecer un gran espectáculo sin consumirla al 100 por ciento. Fue así como se decidió dar el cambio a los motores eléctricos que debutaron el pasado fin de semana en Noruega con altas notas.
“Es increíble la potencia. No esperaba algo así. Hay que acostumbrarnos pero la forma en que tenemos la aceleración es algo que no habíamos experimentado”, dijo el sueco y cuatro veces campeón de la categoría Johan Kristofferson, quien además se convirtió en el primer ganador de esta nueva era con su Volkswagen Polo.
¿Cómo es el motor eléctrico?
Mientras el camino de la electrificación sigue conquistando el mundo y las compañías automotrices lo vuelven más barato, el mundial de rallycross ha adoptado una fórmula sencilla para esta transición de los vehículos de combustión a los cero emisiones: un kit universal, tal como hizo la Fórmula E, la serie de monoplazas eléctricos en su primer monoplaza y era.
El plan es, en un futuro, permitir que los fabricantes desarrollen su propio tren motriz, pero por ahora, con pocas marcas involucradas en esta aplicación de tecnología para el rallycross, la organización ha decidido mantener el control, también como una forma de reducir los costos operativos.
El sistema eléctrico es construido por la empresa austriaca Kreisel Electric. El sistema de propulsión incluye dos motores de 250 kW cada uno, lo que se traduce en 335 caballos de fuerza por motor, situados en cada uno de los ejes para un total de 680 hp. Nada despreciable.
El sistema también cuenta con dos inversores y una batería de 52,65 kWh. Al igual que otras tecnologías recupera energía con las acciones de frenado.
Una de las ventajas del Rallycross para explotar el total del potencial de los motores es la duración de sus carreras. Al ser competencias de cinco vueltas en trazados de menos de 1.5 kilómetros, la potencia se entrega en menos de 10 minutos por lo que no tienen preocupaciones que sí existen en otras categorías como la Fórmula E donde la duración de la batería debe ser de alrededor de 50 minutos.
Uno de los puntos clave para hacer este cambio es el precio y la adaptación. La pandemia por COVID19 obligó al retraso de la nueva normativa, que iba a entrar en vigor en 2021, pero ayudó a desarrollar la tecnología y a mantener costos contenidos.
El kit eléctrico tiene un precio de 300 mil dólares (6 millones de pesos) más 100 mil euros de cuatro años de mantenimiento, pero su mayor cualidad es que puede adaptarse a los vehículos que ya existían anteriormente o, montar uno nuevo. Una adaptación que reduce el precio al utilizar el mismo chasis, algo útil en un momento crítico para las cuentas de los equipos.
Aún falta camino por recorrer, pero el WRX ha dado el primer paso. ¿Cuál será la siguiente categoría en dejar los motores eléctricos? ¿WRC, la Copa de Autos Turismo? El cambio luce inevitable.
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