Porsche 911 Carrera 2.7 RS: 50 años de leyenda

Nacido para las carreras, esta versión del Nueve Once conquistó también las carreteras del mundo, con un apellido único.

POR: Marco Robles el Mié, 05 de Octubre de 2022, 11:27 am

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Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

Rennsport o deporte motor en alemán, una palabra que para quienes amamos los autos y las carreras, tiene un significado muy especial, sobre todo cuando se imprimen las siglas RS en un vehículo. 

 

Tal y como lo hizo Porsche hace medio siglo con la primera generación del 911, al que le colocó un nombre que se volvió un referente de sus futuros vehículos deportivos y quizá uno de los primeros modelos que sentó las bases de los autos de altas prestaciones modernos. 

 

Primero, revivió la denominación Carrera, que había utilizado años atrás con un 936, para celebrar las victorias de categoría que había tenido el 550 Spyder en la Carrera Panamericana. 

 

Después, lo acompañó con la nomenclatura 2.7 RS, donde el número nos hablaba de la cilindrada del motor bóxer y las siglas develaban su vocación de auto de competencia, específicamente bajo las reglas del Grupo 4 de la FIA. 

 

Así que se tuvo que lanzar una versión de calle, llamada Touring, que al tener que ser más confortable y segura, agregaba unos 115 kilos al auto; sin embargo, mantenía el motor H6 2.7 litros aspirado natural, más grande que el del 911 normal de esa época. 

 

 

Este bloque generaba 210 caballos de fuerza, tenía un sistema especial de inyección de combustible, una suspensión más firme, la famosa cola de pato, frenos más grandes y las salpicaderas traseras más anchas para dar cabida a unas llantas Pirelli Cinturato 215/60VR15. 

 

En total, la firma alemana planeaba sólo fabricar las 500 unidades necesarias para la homologación, sin embargo, el éxito del auto fue tal que de esa primera generación se produjeron 1,580 unidades, contando apenas unas 55 de competencia. 

 

Además de ello, este auto introdujo otro icono a Porsche, su alerón en forma de Cola de Pato, un elemento aerodinámico necesario para compensar la caída de la parte trasera del auto, que en condiciones de competencia no le permitiría un buen agarre en el eje trasero, y de paso, lograron que también alcanzara una mayor velocidad máxima. 

 

Los ingenieros Hermann Burst y Tilman Brodbeck, y el diseñador Rolf Wiener, trabajaron meses en el desarrollo de esta pieza (el primer alerón en un automóvil de calle), que tenía que ser totalmente funcional, sin desentonar con el diseño del auto.

 

Una vez solucionado eso, había que trabajar en las salpicaderas, pues las mejoras en el chasis requerían de las llantas más anchas atrás, también, la primera vez que un coche de producción en serie tenía medidas distintas entre adelante y atrás. 

 

Estas llantas estaban montadas sobre otro icono para los amantes de Porsche, los rines forjados Fuchs de cinco brazos. 

 

Con todo ello, es imposible no entender por qué el 911 Carrera RS se ha vuelto uno de los autos favoritos de los fanáticos de la marca alemana, pues cada que sus ingenieros trabajan en el desarrollo de una versión RS, simplemente tienen un cheque en blanco para hacer un auto fascinante. 

 

Durante los años setenta y ochenta, Porsche no era una marca como hoy la conocemos, casi todo se basaba en el Nueve Once y sus modelos de motor delantero. Pero ya entrado en los años noventa, con un mejor proyecto de expansión de la gama, el 911 RS volvió a la vida como una edición limitada. 

 

Claramente hablamos de un coche más grande y pesado, con un motor bóxer 3.8 litros que generaba 300 caballos de fuerza. 

 

Algunos de sus elementos del interior evocaban esta búsqueda desesperada de reducción de peso de un coche de carreras, por ello no traía asientos traseros, las palancas para abrir la puerta se sustituyeron por unos tiradores de tela. 

 

El cambio de generación en 1993 trajo para el 95 un nuevo 911 Carrera RS, con el mismo motor y la misma potencia, pero con un diseño totalmente renovado, que ya comenzaba a gritar que era un deportivo de altas prestaciones con un diseño que incluía un enorme alerón trasero y unas aletas en la parte baja de la fascia. 

 

Entrados en el nuevo milenio, el 911 RS tuvo un importante cambio, pues recibió el apellido GT3, por lo que era ahora un modelo de homologación para las carreras de esa categoría. Así, comenzó a haber un 911 GT3 y una versión casi idéntica a la del coche de carreras, llamada 911 GT3 RS, que hasta la fecha es uno de los coches más puros y directos que cualquier aficionado de los deportivos de alta estirpe puede comprar para usarlo en la calle y en su pista de carreras favorito. 

 

También, las dos primeras décadas del siglo XXI revivieron la denominación GT2 RS (lanzada en 1993 para homologación), otro monstruo devorador de asfalto que, en su más reciente generación (2018) ponía en el piso 707 caballos de fuerza entregados mediante el eje trasero. 

 

Justamente, ese GT2 de hace unos años, le heredó mucho conocimiento a los ingenieros de Porsche, para desarrollar uno de los GT3 RS más espectaculares de la historia, no sólo en diseño, sino también en todas las soluciones mecánicas y aerodinámicas que han colocado en él. 

 

La mejor forma de celebrar los 50 años de una leyenda de los deportivos.

 

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