Porsche 754, el prototipo que dio paso al legendario 911
POR: Pablo Monroy el Lun, 28 de Septiembre de 2020, 08:09 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
La historia del 911 comenzó a escribirse con un modelo distinto y una nomenclatura diferente: el Porsche 754. A finales de la década de los 50, la firma alemana estaba enfocada en crear un reemplazo para el modelo 356.

Con Ferry Porsche al mando, hijo de Ferdinand Porsche, la compañía alemana todavía carecía de un departamento de diseño propio, por lo que recibían propuestas por parte de distintos ingenieros y diseñadores de renombre. El único requisito establecido era que tuviera una carrocería que recordara los elementos característicos de su predecesor.

Hubo muchas propuestas, pero ninguna consiguió convencer a Ferry, que consideraba que ninguna tenía ese algo necesario para que el siguiente Porsche marcara las diferencias. Por suerte para el fabricante, en 1957 entró a trabajar en la firma Ferdinand Alexander, hijo de Ferry, que en el 59 propuso un diseño coupé que convenció a la cabeza pensante de Porsche y que vio la luz en 1960 como un modelo de cuatro plazas, el Porsche 754.

Es fácil confundirlo con el primer 911, puesto que el 754 sentó todas sus bases estéticas: su silueta es fácilmente reconocible, la parte trasera alargada y un frontal con elementos indispensables, como el cofre unido entre los laterales, que culminaban en unos faros redondos ligeramente inclinados hacia atrás.

Sin embargo, respecto al prototipo inicial, hubo que hacer algunos cambios. El más importante fue la configuración interior inicial, de un cuatro plazas a un 2+2 que mejoraba la habitabilidad de los asientos delanteros en detrimento de los traseros, lo que además, permitió estilizar la carrocería en la parte trasera, obteniendo el característico estilo coupé del modelo. La otra modificación relevante consistió en reducir su distancia entre ejes, de los 2.40 metros a 2.20.

Para ponerlo en movimiento se optó por un bloque de seis cilindros y 2.0 litros que generaba 130 caballos de fuerza. También estrenó la lubricación por cárter seco, propuesta por Ferdinand Piëch, para mejorar la distribución de combustible.

De esta manera, en 1963 el Porsche 754 estableció las bases de lo que sería el primer 911, tanto a nivel estético como a nivel mecánico, esto último algo que se mantuvo sin cambios durante 34 años para después saltarse a la refrigeración líquida.

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