Jorge Eduardo Solórzano: perfección en competencia en Nissan GT Academy
POR: Martha Elena Blanco el Lun, 11 de Agosto de 2014, 11:25 am
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Martha Elena Blanco | Colaborador
LN. Amante de la velocidad desde la andadera, acelera tus pulsaciones junto a mí en la carretera infinita de la vida, eres mi copiloto yo soy tu driver lleguemos hasta donde no exista tacómetro que marque los límites. Incendiemos el asfalto.
Su objetivo, como el de todos, es ser campeón, pero el camino para Jorge Eduardo Solórzano ha sido mucho más complicado toda vez que el deseo de cumplir su meta lo llevaron a los límites de la presión y el nerviosismo para conseguir un lugar para ir al Race Camp en Silverstone, Inglaterra, emociones que todavía cobran factura en la mente del capitalino.
A pesar de la experiencia que ha adquirido a lo largo de sus 24 años, de las habilidades ganadas en más de cinco años frente al volante y la presencia de su mejor amigo Aaron Miranda, quien también compitió y se convirtió en otro finalista, el estrés por ser el vencedor se apoderó de él ya que un tropezón en la primera prueba en el simulador le pintó un panorama sombrío para poder ser elegido como representante para el Race Camp.
“Es algo que por mucho tiempo soñé, pero cuando llegó la oportunidad de participar en la GT Academy, al estar en la final en el Autódromo Hermanos Rodríguez, no me sentía dentro de la competencia, me sentía obligado a dar lo mejor de mí y esforzarme al máximo”, relató.
La pasión por la velocidad la conoció desde muy pequeño con la moto de la familia, después su primo se consiguió un go-kart y ambos buscaron ir a kartódromos para empezar a correr como los grandes. La ilusión se desvaneció pronto pues este deporte cobra una factura económica alta.

Volvió a acercarse a los autos a los trece, gracias a que su papá le enseñó a manejar la camioneta de la familia, sólo en caso de necesidad. Cuatro años después, el estacionamiento del estadio de Ciudad Universitaria era testigo de cómo Jorge coordinaba los cambios de velocidad en la transmisión manual de un Tsuru GSR 2000, que sirvió de mentor no sólo en los caminos de la ciudad sino también en los track days.
“Mi pista favorita para ir con ese auto es el autódromo Moises Solana, en Pachuquilla, Hidalgo, porque es un trazado más técnico. Tiene una zona de curvas lentas y como no desarrolla mucha velocidad este vehículo se manejaba y se defendía mejor con respecto a otros participantes”, comentó.
Su ilusión de ser piloto se empezó a alimentar también de los videojuegos, pues en 2011 comenzó a jugar Gran Turismo y a participar en las pruebas internacionales, con la esperanza de que algún día la competencia llegara al país.

Y cuando sucedió, no desaprovechó la oportunidad, aunque esto significara hacer un esfuerzo extra para conseguirlo. “La competencia on-line estaba muy dura, necesitabas estar muchas horas en el juego para poder mantener el tiempo y mi trabajo no me lo permitía”.
La culpable es una empresa que fabrica plásticos para aplicación industrial donde labora como jefe de producción de extrusión, un proceso mediante el cual se genera algún objeto fundiendo y manteniendo a presión el material hasta que obtenga la forma deseada. (Sí, al final la ingeniería química le ganó a la mecánica sin embargo esto no detiene su sueño de ser piloto).
Así que a diario, cuando regresaba de Toluca, el joven capitalino se detenía en Plaza Santa Fe para poder participar de manera presencial las veces que fuera necesario para calificar a la final mexicana.

El proyecto postergado
Con la noticia del programa de GT Academy, Aaron y Jorge tuvieron que detener su proyecto más ambicioso, el Tsuru de carreras. La idea de estos jóvenes emprendedores es adaptar el Tsuru GSR 2000 de Jorge para competir en carreras de resistencia en México, plan que no resulta nada descabellado si tenemos en cuenta que fue el último gran Tsuru que se construyó antes de que evolucionara en Sentra y que se le puede ver compitiendo tanto en rallies como en carreras en pista.
“Con la GT Academy lo hemos dejado un poco de lado, pero seguimos con el proyecto. Lo ideal es terminar el coche”. Así, la puerta está abierta para seguir en el camino del automovilismo, ya sea de una u otra manera.
“Mi papá dice que si es mi sueño no lo deje ir y que le eche todas las ganas para conseguirlo, mi mamá me ayuda con una dieta especial y mi hermana me mantiene con los pies en la tierra, me dice que no por haber ganado una etapa me confíe. Así que sigo trabajando duro para cumplir mi principal reto: ganar Silverstone”.
#AG
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