Vettel lustra su corona en el Golfo
POR: Cristian Moreno el Dom, 03 de Noviembre de 2013, 11:19 am
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Cristian Moreno | Colaborador
Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca.
Para no perder la costumbre, nadie por delante de Vettel, quien otra vez superó desde la misma arrancada a la parrilla entera, Webber, dueño de la pole, incluido. Detrás del tetracampeón alemán, la máxima categoría se olvidó de las algarabías reales y se dedicó a gestionar cual mercader uno a uno los puntos que Red Bull dejó libres, cual si fueran mercancía que había que recuperar de las manos de los cuarenta ladrones.
Las mil y una noches le contaron de todo a la Fórmula 1, incluso a Kimi Räikkönen, quien no pudo volver a callar a su equipo (como lo hizo el año pasado justo en esta carrera) y arrancando desde el fondo de la formación no pasó de la primera vuelta, víctima de un cerrón, cortesía de una ráfaga verde (muy parecida a las que vemos protagonizar a los microbuses de Paseo de la Reforma) y Kimi que sólo había visto cuando lapeaba los autos de Caterham. Total que el finlandés, quien aún pela por el subcampeonato, se fue temprano del circuito, dejando la puerta abierta a Alonso.
Afortunadamente, los otros 21 pilotos que sí se quedaron hasta el final de la carrera alcanzaron para armar un buen espectáculo.
Con las coronas ya asignadas y en poder de Red Bull, las principales batallas se centraron en los subcampeonatos, por lo que el fulgor de las flechas de plata inspiró al equipo Mercedes-Benz para llevar hasta el tercer escalón del podio a Nico Rosberg.
Sin embargo, desatado y ya con un peso menos sobre sus hombros, Fernando Alonso aprovechó el parque para hacer de las suyas. El piloto asturiano se lució en la pista, metiendo el bólido escarlata de Ferrari en cuanto hueco encontró.
De hecho, en un par de ocasiones, mientras Vettel corría ya muy alejado del pelotón (como los niños superdotados que tienen que estudiar solos), los reflectores, que literalmente se encendieron a la mitad de la carrera tras la puesta del sol, se centraron en las acciones del bicampeón español. Quien a pesar de haber arrancado desde la décima posición logró en la vuelta 45 ejecutar una de las maniobras más emocionantes de la carrera, al salir disparado de los pits para ir, cuchillo en boca, a pelear por la escalada que lo llevó hasta la quinta posición.
Así que, la venganza de Lotus tuvo que correr a cargo de Romain Grosjean, quien muy por delante de Fernando Alonso, mucho más cercano al pelotón del podio que al asturiano, se afianzó en la cuarta posición.
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