Lo que debes saber antes de cambiar los rines de tu auto
POR: Pablo Monroy el Mar, 07 de Noviembre de 2023, 01:11 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
Cambiar arbitrariamente los rines originales de tu coche puede acarrear graves consecuencias. Los rines de un coche son como las zapatillas de una mujer: si son las correctas complementan su vestuario y resaltan su figura.
Ahora pongamos a correr a la señorita con tacones. Muy probablemente, si no cae al suelo a la tercera zancada, le costará mucho trabajo mantenerse en movimiento y en equilibrio porque su calzado no está diseñado para correr.
Con el tiempo sus pies, además de experimentar dolores y cansancio, se lastimarán, y el riesgo de una fractura se volverá inminente. Lo mismo le puede pasar a tu coche si, en pos de mejorar su aspecto hacia uno más deportivo, le pones rines exageradamente grandes.

Un estudio realizado por Car & Driver en el que, a un coche le cambiaron los rines originales de 15 pulgadas por unos de 19, demostró que, a mayor diámetro, la aceleración del vehículo se empobrece. Tras la modificación, al motor le cuesta más trabajo poner en movimiento al coche, y esto se verá reflejado en el aumento en el consumo de combustible y en tu billetera. No debes ignorar el hecho de que la suspensión, dirección y baleros o rodamientos de los ejes de tu coche no fueron diseñadas para albergar rines más grandes y pesados, por lo tanto, se desgastarán más rápido.
Recuerda que vivimos en un país en donde constantemente aparecen baches en donde antes no los había, y el asfalto de las vialidades está en mal estado, por lo que montar rines muy grandes hará que la marcha del auto sea dura y, al caer en un bache, es probable que la llanta sufra daños con mayor facilidad. Además, si tu auto es nuevo y quieres cambiar los rines o instalar otro componente no original, perderás la garantía del fabricante.
QUÉ HACER
Si, a pesar de lo que ya mencionamos, te empeñas en verte más rápido y furioso, debes hacerlo bien; pero lo que es inapelable es que las prestaciones de tu vehículo se verán afectadas de alguna forma, te guste o no.
Lo recomendable es aumentar máximo dos pulgadas de diámetro, tomando como referencia la medida de los rines que el fabricante colocó en tu coche cuando salió de la línea de montaje; es decir, si tu coche traía rines de 15 pulgadas de serie, podrás aumentar hasta unos de 17, pero no más.
El trabajo no termina ahí. Tendrás que comprar un juego nuevo de llantas de perfil más bajo para compensar el aumento de tamaño, para que no rocen con las salpicaderas y se respete la geometría de la suspensión.
La proporción es disminuir el perfil de la llanta un centímetro por cada pulgada que el rin crezca, por ejemplo, si la cara de la llanta original mide cinco centímetros y el diámetro del rin aumentó una pulgada, el nuevo neumático deberá medir cuatro centímetros; si el rin aumentó dos pulgadas, la cara de la llanta debe medir tres centímetros.

De esta forma, las relaciones de los engranajes permanecerán iguales y con ello no se alterarán las lecturas del velocímetro y odómetro. También es necesario que el diámetro total de la rueda permita montarla y no toque las salpicaderas. Toma en cuenta que, además de ser un elemento estético, los rines son piezas fundamentales para medir el desempeño de tu coche, y el cambio no debe ser tomado a la ligera.
ANTE TODO LA SEGURIDAD
Si desafortunadamente llegamos a caer en un bache o peor aún en una coladera abierta, tanto los neumáticos como los rines son los primeros en recibir toda la fuerza del impacto. Dependiendo de la magnitud, el daño puede ir desde destruir una llanta por la fuerza del golpe, la cual deforma la llanta a tal grado que es el mismo borde del bache el que la corta por sus flancos, hasta deformar el rin o fracturarlo.
Ante un escenario como este, debemos conocer hasta dónde es posible reparar estos componentes para que sigan funcionando de manera segura mientras manejamos. Cuando se trata de un rin de acero la reparación es sencilla ya que, al ser de un material maleable no se agrieta con un impacto, sólo se deforma y no requiere calor para regresarlo a su forma original.
Para determinar si un rin de aleación se puede reparar, lo primero que se debe hacer es revisarlo a profundidad, porque con la fuerza de un golpe el material, a parte de deformarse, se puede agrietar. Se debe tomar una radiografía y asegurarse de que no está agrietado o de que la grieta no sea tan profunda. Si lo es, la pieza ya no es apta para repararse por el riesgo que esto implica.
Si el rin está sano se aplica calor con un soplete en la zona dañada para amoldarlo hasta donde sea posible. Posteriormente se rellena con aluminio y se coloca en el torno para maquinarlo y eliminar así el exceso de soldadura y darle forma; finalmente se balancea y nivela. Considera que, ante un daño de esta naturaleza, lo mejor es reemplazar los componentes por unos nuevos para garantizar tu seguridad.
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