¿Cómo funciona la transmisión automática CVT?

Conoce el funcionamiento de esta caja de velocidades, así como sus ventajas y desventajas en los autos que la equipan

POR: Pablo Monroy el Lun, 25 de Septiembre de 2023, 09:41 am

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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

La transmisión en un automóvil es la encargada, además de administrar la potencia que proviene del motor y enviarla a las ruedas, de permitirle al vehículo ganar velocidad mediante la interacción de relaciones de engranes que integran a este componente fundamental del tren motriz, algo que se lee sencillo, pero que en realidad requiere de un complejo proceso mecánico.

 

En la actualidad, existe varios tipos de transmisiones para el auto, desde la manual, que requiere la intervención del conductor para ejecutar los cambios de marcha, hasta la familia de las cajas automáticas, las cuales se han desarrollado notablemente hasta encontrar en el mercado las convencionales de convertidor de par, las CVT y las de doble embrague.

 

De modo que en Atracción nos dimos a la tarea de explicar cada una de las diferentes transmisiones automáticas que pueden equipar los vehículos, y de esta forma entender su funcionamiento y diferencias, así que comenzaremos con la transmisión automática CVT o Continuously Variable Transmission.

 

¿EN QUÉ CONSISTE LA TRANSMISIÓN AUTOMÁTICA CVT?

 

Esencialmente se trata de una caja que cuenta con infinidad de relaciones de transmisión y que técnicamente, al menos en teoría, podría considerarse como la transmisión ideal. De esta forma se consigue trabajar siempre en el rango óptimo de giro del motor en función de la situación actual de conducción.

 

 

Esto permite obtener consumos de combustible menores que utilizando una transmisión manual u otro tipo de cambio automático, así como aceleraciones mejores. El principio básico en el que se basa una caja CVT es en el de dos poleas, una conectada al motor (polea conductora) y otra conectada a las flechas de las ruedas (polea conducida), que varían progresivamente sus diámetros efectivos, de forma que mientras uno aumenta, el otro disminuye, y viceversa, ya que estas poleas están unidas por una correa o cadena cuya longitud permanece constante.

 

Es así como se consigue un número infinito de relaciones de transmisión, acotadas por una relación mínima y otra máxima. La caja CVT está integrada por los siguientes componentes:

 

Un elemento de embrague, que según el fabricante de la caja puede ser un convertidor de par o un embrague multidisco húmedo; un inversor para poder cambiar el sentido de giro en la salida y accionar la marcha atrás, el cual suele consistir en un tren de engranajes epicicloidal accionado hidráulicamente y una bomba de aceite, que proporciona presión hidráulica para accionar los distintos sistemas de la caja y que gira solidariamente al motor, estando conectada al eje de entrada que viene del motor.

 

 

A esto se suma un sistema electrónico que controla la caja, el cual debe adecuar en todo momento la relación de transmisión usada a la velocidad y carga puntual para asegurar que se trabaja en el régimen de giro óptimo del motor, así como un sistema de relación de transmisión, es decir, esas dos poleas de diámetro variable, la cadena, y demás elementos que hacen posible transmisión de movimiento.

 

En general, la mayoría de estas transmisiones consta de dos ejes, uno conductor y uno conducido, donde se montan las correspondientes poleas las cuales, a su vez, se componen de dos caras cónicas, una fija y otra que desliza sobre el eje por medio de unas estrías y accionada por presión hidráulica.

 

De esta forma, cuando las caras de una de estas poleas se acercan, la cadena que las une “sube”, ya que se estrecha la garganta interior, aumentando el diámetro efectivo de la misma. En la otra polea sucede justamente lo contrario.

 

La cadena que une ambas poleas suele estar compuesta por múltiples láminas de acero o incluso una correa como en las transmisiones más sencillas y pensadas para motores menos potentes. Esta cadena trabaja a fricción con las caras cónicas de las poleas, de ahí que sea especialmente importante la lubricación de la misma y estado del aceite.

 

NO TODO LO QUE BRILLA ES ORO

 

La gran ventaja de este tipo de transmisiones es el hecho de que permiten usar siempre el motor a su régimen ideal, por los que se consigue un menor consumo de combustible y mejores prestaciones. Además, son unas cajas compactas, por lo que requieren menos espacio bajo el cofre, reducen el peso del tren motriz y son menos costosas de producir.

 

Sin embargo, presentan dos grandes desventajas. La primera de ellas es que no puede transmitir un torque elevado, por lo que solo se encuentra presente en vehículos con motores pequeños.

 

La segunda gran desventaja radica en las sensaciones que transmite al conductor, ya que en los vehículos que equipan estas cajas el régimen de giro del motor no acompaña con la velocidad a la que se circula, por lo que se produce una sensación extraña.

 

Además, el hecho de no existir varias relaciones de transmisión concretas, es decir, varios escalonamientos, tampoco ayuda a mejorar la experiencia. Para intentar enfrentar este problema algunos fabricantes implementaron electrónicamente varios escalonamientos, de forma que las caras de las poleas se mueven de unas posiciones determinadas a otras, y así transmitir esa sensación de número discreto de velocidades o relaciones de transmisión.

 

 

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