El glamour de Mónaco alrededor del Gran Premio de la Fórmula 1

POR: Gil Padilla el Vie, 25 de Mayo de 2012, 04:04 pm

Celebrado por primera vez en 1929, el Gran Premio de Mónaco es la carrera más prestigiada del calendario +4 VER GALERÍA
Gil Padilla

Gil Padilla | Coordinador

Me gusta el Porsche Panamera y siempre preferí a Alain Prost por encima de Ayrton Senna. Yo vi a los Chicago Cubs ser campeones de la World Series en 2016. Mi twitter es: @Gil_Padilla

Alguna vez Nelson Piquet dijo que correr en Mónaco era como andar en bicicleta en la sala de su casa.               

 

Celebrado por primera vez en 1929, el Gran Premio de Mónaco es la carrera más prestigiada del calendario, y una de las más evocativas.

 

La gente que toma el sol en balcones y yates observa desde ahí los autos que corren alrededor del puerto; en ensordecedor eco de los motores rebotando en los muros de los altos edificios de departamentos. Monumentos como el Casino de Montecarlo, diseñado por Garnier, y el famoso Hotel de París, se alinean al borde de las sinuosas calles que son apenas suficientemente anchas para que los autos puedan correr.

 

Mónaco tiene también las mayores elevaciones entre los circuitos de gran premio –los autos suben a toda velocidad por Beau Rivage hasta la Plaza del Casino y después bajan de regreso por la famosa sección de la horquilla.

 

Hay muy poco agarre, y por ello la configuración más alta de carga aerodinámica es la orden del día. La mayoría de las curvas se toman en primera o segunda velocidad, por lo que los equipos tienen que instalar marchas con relación baja.

 

Las curvas más difíciles son la curva uno, Sainte Devote, donde a los pilotos les espera una barrera si doblan apenas un poco más rápido de lo debido. Es fácil perder el punto de frenado porque el asfalto a la entrada de la curva es muy irregular; Massenet, en la cima del Beau Rivage, es una curva ciega y con frecuencia es el escenario de choques múltiples; la horquilla –una de las curva más famosa del automovilismo- también es la más lenta y obliga a llevar el volante al tope y a ser muy cuidadosos con el acelerador; el túnel -el único en la F1- es un verdadero shock para los ojos cuando los pilotos entran y salen de la oscuridad -el sonido del motor al rebotar en las paredes es increíble; y la chicana en la piscina realmente desafía los límites de la física cuando los autos rebotan al pasar sobre sus cordones.

 

Esta pista requiere el 100% de concentración de todos los pilotos, ya que el más pequeño error podría arruinarles el fin de semana. Después de la clasificación, los ojos de los pilotos parecen estar desencajados.

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