¿Cómo funcionan el sistema de monitoreo de presión de llantas?
POR: Pablo Monroy el Lun, 16 de Agosto de 2021, 05:27 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
La baja presión de los neumáticos tiene consecuencias para tu bolsillo, para la seguridad de tu auto al manejarlo y desde luego para el medio ambiente. Decimos esto porque, de acuerdo con un estudio realizado en Europa por Bridgestone, se documentó que el 70% de los conductores en este continente circula habitualmente con neumáticos con la presión incorrecta.
En el mismo estudio, el fabricante de neumáticos señaló que el inflado incorrecto de los neumáticos generaba 18.4 millones de toneladas extra de CO2 vertidas a la atmósfera, además de un consumo innecesario de 8 millones de litros de combustible y 55 millones de neumáticos, así como 2,800 millones de euros de gasto extra por parte de los conductores europeos.

Definitivamente un escenario complejo, que podría resolverse adoptando el sencillo hábito de revisar la presión de las llantas con frecuencia.
No obstante, los fabricantes de vehículos, en su afán de hacer de la conducción una actividad segura y confortable, incorporan el sistema de monitoreo de presión de los neumáticos.
Esta tecnología detecta una baja presión en el interior de los mismos debido a una pinchadura, por una válvula de inflado dañada o por cualquier otro fenómeno que provoque una pérdida de aire, y avisa al conductor por medio de un testigo en el tablero para que tome las medidas necesarias, pues recordemos que los neumáticos son los únicos componentes de nuestro coche que tienen contacto con la superficie.

EN QUÉ CONSISTE
El funcionamiento de este sistema depende del modelo de vehículo y del fabricante o marca, pudiendo utilizar los siguientes métodos de medición.
En el indirecto o pasivo, cuando una rueda tiene menos presión de inflado que el resto, su circunferencia es más pequeña, con lo cual gira a mayor velocidad que una rueda que no ha perdido presión.
En este caso, las velocidades de las ruedas son medidas por los mismos sensores del sistema antibloqueo de los frenos o ABS, los cuales, al detectar diferencias de velocidad en éstas, hacen que la unidad de control del ABS avise con un mensaje en el cuadro de instrumentos indicando falta de presión de inflado. Este método es más sencillo que el método directo.

En este caso la válvula de inflado de cada rueda incorpora un sensor con una batería integrada, el cual se encarga de medir la presión absoluta que hay dentro del neumático. Esta información es enviada mediante radio frecuencia a la unidad de control del sistema.
Cuando aparece el aviso de falta de presión en algún neumático y se queda fijo en el cuadro de instrumentos, es recomendable circular con precaución y revisar lo antes posible la causa de pérdida de presión. En caso contrario, si el testigo se queda parpadeando, se deberá realizar un diagnóstico del sistema, para ver si existe una falla de funcionamiento del mismo.
Dependiendo de la marca y modelo de vehículo, cuando la presión de inflado de los neumáticos se ha revisado y dejado a la que el fabricante indica, podremos cancelar el aviso con un botón de forma manual.
En el método directo, tanto la válvula como el conjunto del sensor se deben verificar cada vez que se sustituyan los neumáticos, con inspección física, visual y diagnóstico electrónico.
La pila o batería que incorpora no se puede sustituir, suele durar cerca de 10 años y si deja de funcionar se debe sustituir por completo el sensor.
Recuerda que la baja presión en los neumáticos limita su capacidad para deformarse y adaptarse a los cambios de dirección.
Toma nota
El primer daño que causamos cuando la presión es baja es directamente a las llantas, ya que provoca que el neumático se desgaste más por los laterales y los flancos, hasta el punto de dejarlo totalmente inservible mucho antes de lo que debería, lo que significa que la vida útil del neumático se acorta y es necesario cambiarlo, afrontando el costo que esto supone.
La baja presión también afecta al rendimiento del coche en las curvas. Si las llantas delanteras están desinfladas, el vehículo tiende a subvirar, es decir, no logra mantener la trayectoria deseada y tiende a perder el trazo hacia el exterior.
Cuando son las llantas traseras las que están bajas, se produce un sobreviraje, un cambio de dirección inesperado que puede desorientar al conductor y generar una peligrosa corrección del volante o un choque.
Todo este riesgo se multiplica si cargamos de más nuestro vehículo, pues al no tener la suficiente presión, el impacto provocado por un bache, además de romper la llanta, podría deformar el rin.
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