Otros hábitos que debes evitar cuando manejas

Recuerda que muchos de los daños en nuestro automóvil los causamos nosotros mismos con malas prácticas

POR: Pablo Monroy el Mié, 14 de Octubre de 2020, 02:42 pm

Recuerda. Dejar el coche en punto muerto y sin pisar el embrague, evitará que se desgaste innecesariamente
Pablo Monroy

Pablo Monroy |

Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

La semana pasada, realizamos la primera entrega de los malos hábitos al volante que debemos eliminar de inmediato, esto para prolongar la vida útil de nuestro vehículo por más tiempo, la cual tenía que ver con manejar el auto con el motor a bajas revoluciones, acelerar demasiado el motor cuando aún está frío, no respetar los periodos de mantenimiento, pisar el pedal del embrague de forma incorrecta, o utilizarlo con la reserva de gasolina en el tanque.

 

En esta segunda entrega, destacaremos otro tipo de componentes que también podrían padecer desgaste prematuro por maltratarlos sin darnos cuenta, y que tienen que ver directamente con la transmisión, sistema de frenos, rines, neumáticos y el turbocompresor, en caso de que tu auto lo equipe, toma nota.

 

Dejar la mano apoyada en la palanca

 

 

Muchas personas utilizan la palanca de la transmisión como apoyo o descanso mientras manejan, algo que resulta muy dañino si se trata de una caja manual.

 

Por muy pequeña que parezca, se ejerce una presión sobre los engranajes y los sincronizadores de la transmisión, los cuales se desgastarán prematuramente y podrán ocasionar que insertar una velocidad resulte más difícil. Éste es un mal hábito, pues sólo se debe agarrar el pomo de la palanca únicamente para realizar los cambios de velocidad a medida que el vehículo lo requiera, y de inmediato regresar la mano al volante. No olvides que mantener pisado el pedal del embrague después de haber hecho el cambio también dañará los rodamientos y desgastará los discos del clutch.

 

No dejar que el turbo desanse

 

 

Otro mal hábito muy común y perjudicial para los motores turbocargados, tiene que ver con apagar el motor inmediatamente que llegamos a nuestro destino.

 

Toma en cuenta que, cuando nos desplazamos por carretera, sobre todo si lo hacemos a buena velocidad, el turbo puede alcanzar temperaturas superiores a los 300ºC en los motores a diesel, y cerca de 500ºC en los bloques a gasolina.

 

Por eso, si detenemos el motor sin dejarlo reposar, el aceite que queda acumulado en él podría carbonizarse debido a la alta temperatura de la pieza, provocando daños.

 

La recomendación es que, antes de apagarlo, debemos dejar, por unos instantes, que el turbo repose, que la lubricación se detenga progresivamente y la temperatura de la turbina disminuya.

 

Circular con baja presión en las llantas

 

 

Manejar nuestro automóvil con la presión baja en los neumáticos no sólo provoca un desgaste irregular en la banda de rodadura, sino que, además, también es peligroso, pues esto puede propiciar que la distancia de frenado aumente considerablemente debido a la deformación del caucho, se reduzca la tracción y evidentemente aumente el consumo de combustible, pues al motor le costará más trabajo poner en movimiento al auto, del mismo modo que nos cuesta trabajo pedalear una bicicleta con las llantas muy bajas.

 

La recomendación es revisar la presión de las llantas cada vez que paramos a cargar gasolina y, en caso de ser necesario, inflar a la presión que indique el fabricante de la llanta o la que se especifique en el manual del propietario del auto. Además, debemos ser cuidadosos al momento de estacionarnos, pues podemos golpear la rueda con la banqueta y dañar tanto el rin como la llanta.

 

Pasar muy rápido por baches y topes

 

 

Cuántas veces nos ha pasado que, por descuido o por omisión, pasamos por algún tope, sin detenernos lo suficiente o caemos en un bache profundo que no habíamos visto, sin embargo, esto puede atraer consecuencias lamentables para el coche.

 

En el mejor de los casos pudiste haber sufrido la pinchadura de la llanta, pero su uso debe ser sólo temporal, ya que las capas de caucho y la estructura interna pudieron resultar lastimadas, comprometiendo su funcionamiento y seguridad.

 

Pero la suerte no siempre está de nuestro lado y el bache pudo haber dañado también el rin, sobre todo si son de bajo perfil; recuerda que ningún rin reparado recupera su resistencia estructural de nacimiento, lo ideal es que lo cambies por uno nuevo.

 

Además, no podemos ignorar el hecho de que, con cada impacto brusco, los componentes que integran la suspensión y dirección, también lo resienten, como las rótulas, amortiguadores, resortes, brazos de dirección, barras estabilizadoras y horquillas, entre otros.

 

Abusar de los frenos

 

 

Pisar en exceso el pedal del freno puede tener tres consecuencias: aumentar el desgaste de los discos, tambores y balatas, provocar posibles deformaciones en los discos, algo que generaría fuertes vibraciones en el volante al frenar, y deteriorar el líquido de frenos.

 

Ante ello, lo mejor es anticiparnos a lo que sucede delante de nosotros para evitar frenar de golpe, o incluso detener nuestro coche antes del próximo semáforo sin necesidad de tocar el freno.

 

También es importante dejar descansar los frenos si los hemos sometido a un estrés excesivo, como una pendiente prolongada o un manejo deportivo. Esto debe hacerse en una superficie plana y sin pisar el pedal, pues de lo contrario, puede provocar que los discos se deformen debido a la alta temperatura que alcanzaron y a la presión que ejercen las balatas sobre ellos.

 

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