La historia de la colonia que tiene a Liverpool, Praga y Versalles en un mismo lugar
POR: Irving Gasca el Jue, 16 de Agosto de 2018, 07:34 pm
Irving Gasca | Colaborador
Eterno soñador. Trotamundos urbano. Tengo rayadas las manos
La ciudad está viva.
No sólo eso, sino que también lo ha estado tanto tiempo que las historias que cuenta definen mucho de lo que actualmente es.
Las colonias de la Ciudad de México, se han transformado durante muchos años y le han dado diversidad a la capital en muchos sentidos.
Explorar su historia, es darle valor cultural y recordar cómo ha evolucionado. Es por ello que hoy visitaremos una de las colonias más importantes de la Ciudad de México: la colonia Juárez.
Su origen
“-¿No lo conozco yo a usted?
-Puede ser, yo ando mucho por Europa; Versalles, París, Atenas…
-Toda la colonia Juárez” , bromeaba Tin Tan en Dios los cría de Gilberto Martínez Solares.
Y es que caminar por sus calles es sentirse casi en Europa. Sobre todo, en sus orígenes.

Foto: Fotos de México
Hacia finales del siglo XIX, la capital vivía por una ola de transformaciones y relativo crecimiento, al mismo tiempo en el que se urbanizaban terrenos antes baldíos.
Rafael Martínez de la Torre, regidor del Ayuntamiento de México, fue uno de los encargados de urbanizar la zona oeste de la ciudad. Sin embargo, el proyecto se detuvo debido a varios factores, entre ellos su muerte.
Fue concebida desde un principio como un lugar de residencias para gente acomodada de la época. Eran tan gringa que fue bautizada como Colonia Americana cuando se inició su construcción, en 1904 (También hubo una estatua de George Washington, a principios de siglo).
No obstante, el nombre no duraría mucho pues fue en 1906, centenario del nacimiento de Benito Juárez, que se ordenara el cambio a Colonia Juárez.

Foto: Compañía Mexicana de Aerofoto
Así nacía la Juárez, bajo constantes cambios que poco dejaban ver sobre su pasado, pero que conservaba guiños a lo que fue.
Desde entonces, son esas transformaciones tan grandes las que la han caracterizado.
Estamos en uno de sus puntos más al norte en su cruce con el que en sus inicios se bautizara como Paseo de la Emperatriz: el actual Paseo de la Reforma.
De inmediato hay tres cosas que saltan a la vista. Por un lado, un edificio de estilo francés, que a pesar de tener varios años, se conserva como pocos.
Es el Hotel Imperial y existe desde los orígenes de la misma colonia. Fue inaugurado por el mismo Porfirio Díaz en 1904. Sin duda un referente de la zona y de los pocos vestigios del pasado no sólo de la Juárez, sino de la capital.
Por otro lado, justo frente al Hotel, sobre la calle Morelos, llama la atención un lote baldío que no anuncia ningún pasado o algún indicio qué era lo que había ahí.
Poco nos indica que ahí existió uno de los centros sociales más importantes del porfiriato: la Alberca Pane.
Fue inaugurada por Sebastián Pane a finales del siglo XIX y era un importante lugar de encuentro. En su momento, contó con una importante oferta de servicios de baños públicos, gracias a la técnica de perforación que propició el agua en la zona. Baños de vapor, sauna, masajes, peluquerías, una gran alberca y hasta cantinas y música en vivo.

Foto: Especial
Otro elemento que marca a la Juárez es la glorieta de Colón. La estatua, es otro de los testigos no sólo de la transformación sino de innumerables marchas, exigencias y festejos de los mexicanos.
Al transitar por las calles de la colonia Juárez, uno puede dar cuenta de cómo sus calles se han transformado. Por un lado te encuentras arquitectura afrancesada y por otro los edificios modernos. No es posible ignorar el hecho de que esta colonia fue severamente afectada en los terremotos que azotaron a la ciudad.
Aunque poco queda de los edificios que estuvieron en un inicio, algunos vestigios nos recuerdan el origen.
Edificios como el que se encuentra en Berlín, esquina con Versalles, o como la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la esquina de Roma y Londres, construida entre 1903 y 1907 o incluso el actual Museo de Cera, nos permiten voltear al pasado.
No olvidemos el atractivo de la Juárez para filmar películas. Como en la última escena de El Gran Calavera de Luis Buñuel, en donde podemos ver la Parroquia del Santo Niño de la Paz, ubicada en Hamburgo y Praga.
La Juárez ha sido transformada incontables veces. Muchos edificios fueron derribados, después renació; y después sufrió abandono y olvido tras los estragos del terremoto del 85. Sin embargo, ha permanecido. Su diversidad y constantes cambios florecen, pero tampoco se ha permitido que ni la más fuerte de las gentrificaciones destruyan la tradición de uno de los barrios más importantes de la capital.

Foto: Getty Images
Síguenos en Twitter @atraccion360 y Facebook, o visita nuestro canal de YouTube
Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de jediteam.mx