La verdadera historia sobre el ataúd en el Metro de la CDMX

POR: Cristian Moreno el Sáb, 11 de Noviembre de 2017, 11:32 pm

La introducción de este féretro al Metro ha sido una de las polémicas más grandes de la semana. Foto: Especial
Cristian Moreno

Cristian Moreno | Colaborador

Amo los autos y me apasiona la movilidad. Coordinador del concepto  Atracción en sus distintas plataformas. Editor del periódico Excélsior y conductor en Excélsior Televisión. Consultor, conferencista y colaborador del programa de radio Autos en Imagen. Ciudadano del mundo, hecho en Cuernavaca. 

Qué si es el más largo del mundo, el que más personas mueve, el más barato o al que más se le cuelan, lo cierto es que el Metro de la Ciudad de México mueve al menos 25 millones de personas y esta semana incluso un ataúd, que supuestamente transportaba a un difunto, por el que, eso sí, se pagó boleto.

 

La historia es sólo una de las miles que se viven en este increíble transporte, bautizado por Santa Sabina como el de los Camellos Anaranjados. Una que se suscitó cuando un grupo de seis personas llegó a los torniquetes de le estación Allende, de la línea azul (2) cargando un ataúd.

 

De acuerdo a la información, los cuatro hombres y dos mujeres le explicaron al oficial en turno que no tenían otra forma de mover el féretro, pues no les había alcanzado para la carroza.

 

La sorpresa del oficial en turno, Nicolás Hernandez, adjunto a la Policía Bancaria e Industrial (PBI), obviamente fue mayúscula y es que quién está preparado para manejar algo así.

 

Y aunque el manual del usuario de este medio de transporte prohíbe explícitamente introducir bultos que puedan entorpecer el libre tránsito de los usuarios, un ataúd no puede ser considerado un bulto.

 

Cabe aclarar que el artículo 230 prohíbe expresamente el ingreso a las instalaciones del servicio de transporte masivo con objetos que puedan causar daño a las instalaciones, así como transportar objetos que estorben el movimiento o causen molestia a los demás pasajeros y pongan en peligro la seguridad o comodidad de las personas.

 

Sin embargo, aunque el oficial con número de placa 28423 de la PBI estaba facultado por el Artículo 227 del Reglamento para prohibir el acceso a la procesión, el ataúd logró abordar con dirección a Taxqueña.

 

El féretro fue utilizado en una manifestación en la Asamblea Legislativa para protestar contra una iniciativa de ley impulsada por el diputado Mauricio Toledo sobre la administración de cementerios.

 

Tras la protesta, el grupo de manifestantes, provenientes de Coyoacán, decidieron retornar a sus colonias con el ataúd usando la línea 2 del Metro, hasta Taxqueña.

 

"Estos supuestos deudos, que resultaron ser políticos y no deudos, porque habían realizado una protesta política con el ataúd, engañaron al policía diciéndole que no tenían recursos económicos y que necesitaban llevar la caja a Taxqueña para enterrar a su muerto. El policía se condolió y los dejó asar”, explicó Jorge Gaviño Director del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

 

Gaviño comento que el ataúd no debió ingresar por su carácter de objeto voluminoso, más que por el uso que presuntamente se le daría.

 

 

Respecto a la actuación del policía que los dejó pasar, dijo que éste debió consultar con sus superiores si era viable dejar pasar un objeto tan voluminoso a la red.

 

"Cuando a nosotros nos avisan el ataúd venía en forma vertical en los trenes y finalmente decidimos dejarlos pasar hasta Taxqueña y escoltarlos para que salieran”, reconoció.

 

En un tono más afable, el funcionario estableció que este caso será recordado de forma anecdótica en la historia de la capital.

 

“Decidimos no presentarlos ante el juez calificador, pero ellos decían ‘pedimos permiso, y pagamos el boleto’.

 

“Es un tema anecdótico que va a ser parte de la historia de la Ciudad y del propio Metro. Nos habían pasado muchas cosas, nunca nos había pasado que alguien pase con un ataúd, creo que somos el único metro en donde ha pasado eso”, comentó ya en tono más jocoso el funcionario capitalino.

 

No se tienen registros de cuántas cosas así pasan por las vías de una red que hoy está integrada por 12 líneas, diez líneas con trenes de rodadura neumática y dos más con trenes férreos, que recorren un total de 226 mil 488 kilómetros con 195 estaciones, 115 de ellas subterráneas, 54 superficiales y un viaducto elevado de 26 estaciones; esparcidas en la Ciudad de México (184) y el Estado de México (11).

 

- Con información de Excélsior

 

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