En 1910 un enorme vehículo con motor de 28.5 litros fue creado con un sólo motivo: superar la velocidad de 197 km/h que era el límite en ese entonces.
Fue conocida como la Bestia de Turín, un siglos después este Fiat S76 fue encontrado y restaurado por expertos. Aquí lo que sucedió cuando lo encendieron.