Pasaporte: nuestra experiencia más allá de la cobertura del autoshow de Detroit

Aunque no basta con dos días para conocer Detroit, mucho menos con el clima de invierno, creo que la experiencia fue bastante buena

POR: Marco A. Gómez Lovera el Mar, 19 de Enero de 2016, 01:43 pm

El viaje empezó un domingo por la mañana y en retrospectiva, definitivamente fue mala idea llevar tenis de tela. Foto: Marco Gómez +12 VER GALERÍA
Marco A. Gómez Lovera

Marco A. Gómez Lovera | Colaborador

Economista por la Universidad Panamericana. Soy editor de Dinero en Imagen.

Primer auto show y no sabía qué esperar, pues jamás había cubierto un evento similar, mucho menos uno de coches. ¿El resultado? Fue impresionante.

 

Previo al viaje hubo gente que me dijo que Detroit era una ciudad horrible, que el auto show ya no era tan grandioso como antes y que no esperara mucho. Debo decir que estas advertencias resultaron no ser del todo ciertas.

 

Si bien la ciudad no es una gran atracción turística, por lo menos las cuadras que forman el “downtown” sí tienen algo de sorprendente, aunque el extremo frío de -12 grados en promedio durante la visita evitó explorarlo tan bien como me hubiera gustado.

 

Tras la crisis que vivió la industria automotriz junto con el resto del mundo durante la Gran Recesión de 2007 a 2009, la ciudad invirtió 1,600 millones de dólares en su recuperación. El resultado son calles limpias (hasta donde pude ver), pocos indigentes (aunque tal vez el frío ayudó), renovaciones en los edificios, y la aparición de negocios.

 

La arquitectura de la ciudad es lo primero que atrapó mi atención, ya que cuenta con una gran mezcla de estilos. Desde el Neoclásico en el Chrysler House, pasando por el Gótico de algunos templos como el St. Mary que se encuentra en Greektown, y el Art Deco del Guardian Bulding. Estos estilos contrastan con los edificios modernos del Renaissance Center, sede de General Motors, y el Cobo Center, sede del Auto Show.

 

Esto toma mayor relevancia cuando caes en cuenta de que buena parte de los edificios más emblemáticos se construyeron en el primer boom automotriz, previo a la Gran Recesión y durante los dorados años 80. Es arte entretejida con la historia económica de la ciudad y el país.

 

En cuanto a comida, la zona principal de la ciudad está llena de cafés en los interiores de estos edificios emblemáticos, algunas cadenas de comida rápida de sandwiches y pizza, locales de comida regional (principalmente asiática) y algunos restaurantes grandes, pero que no son franquicia.

 

Uno de ellos, el único en el que comí en el centro de Detroit, de hecho, fue el TownHouse Bistro, especializado en cocina internacional y con una bar bastante decente.

 

Pero no todo en la ciudad es color de rosa. El transporte es una pesadilla debido a las distancias largas entre la ciudad y los suburbios, el clima invernal, y la falta de un transporte público decente. Por ejemplo, no tienen metro y los camiones son escasos.

 

En la ciudad que es cuna de la industria automotriz estadounidense es necesario tener coche. Esto quedó demostrado con el viaje de 60 kilómetros que hicimos al Outlet Great Lakes y el de 40 kilómetros que hicimos desde el hotel.

 

Algo que facilita un poco el moverte por el Downtown es el People Mover, un tren ligero que conecta los principales puntos de la ciudad y que para los turistas en época de invierno sirve para ver la ciudad y no morir congelados.

 

Además es una buena opción para tomar fotografías.

 

 

Ahora, con respecto al Auto Show debo aceptar que mi conocimiento sobre coches es poco. Soy el tipo de persona a la que le gusta más el diseño de los autos y sólo le interesa que tenga cuatro ruedas y se mueva.

 

Con esto en mente, lo que más me impresionó del NAIAS no fueron tanto los autos, aunque unos sí robaron mi mirada como el California Special Mustang, el Acura Precision, el Lincoln Continental, el BMW M2 Coupe e incluso el Kia Forte 5 (soy un hombre de gustos sencillos). Lo que más me gustó fue el diseño de los stands de las marcas y cómo su esencia se plasmaba en un espacio.

 

Aunque no basta con dos días para conocer Detroit, mucho menos con el clima de invierno, creo que la experiencia fue bastante buena. Se cumplió con el trabajo de cubrir el Auto Show y pude echarle un ojo a una parte de lo que la ciudad tiene para ofrecer… además de que pude tomar buenas fotografías para Instagram.

 

 
#GL

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Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de jediteam.mx

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