Motocicletas, la gran pasión de Chabelo
POR: Pablo Monroy el Sáb, 25 de Marzo de 2023, 01:44 pm
Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
Una de las grandes pasiones de Xavier López Chabelo fueron las dos ruedas, no tanto por el lado de coleccionarlas, porque no poseía motos en cantidad, sino en calidad. Más bien su gusto estaba por el lado de disfrutar de su manejo y de todas las sensaciones que le provocaban cuando lo hacía.
Chabelo comenzó en el mundo de las motos en los años cincuenta, a bordo de una Vespa, probablemente una 150 GS, posteriormente llegaron una Yamaha y una BSA, motocicleta de origen británico que también se comercializó en México en los años sesenta y que tuvo gran popularidad con Triumph y Norton.
Sin embargo, en una entrevista realizada por Motodim al conductor, en noviembre de 2017, Chabelo confesó que fue una BMW R100 de 1982, apodada como “La gris”, la que le robó el corazón.
“Un día me encontré con esta, la primer BMW, y a partir de ese momento, sin que se me quede nada por dentro, para mi ha sido la máquina con la que mejor me sentido”.

Esta motocicleta era impulsada por un motor bóxer de dos cilindros, de 1,000 cc, alimentados por dos carburadores Bing y encendido electrónico, capaz de generar 66 caballos de fuerza y 53 libras-pie de torque, acoplado a una caja de cinco velocidades y transmisión secundaria por cardán. En aquellos años, BMW contaba en su portafolio de motos con las denominaciones R100, R100S, R100RS y R100 RT, así como una R65.
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“Más que correr, más que pensar en el factor tiempo, pienso que es un vehículo que tiene su riesgo, pero tiene el riesgo que tú le des. La moto ha ejercido en mi una liberación o una tranquilidad, una forma de sentirme tan bien, tan libre, tan a gusto, tan disfrutar la vida, eso es lo que me produce subirme a una máquina”, comentó Xavier, quien en ese momento añadió que nunca pudo pertenecer a un moto club o salir a rodar con amistades los fines de semana debido a su ritmo de trabajo.
“Realmente la máquina la disfruto con mis hijos, con mi mujer y también solo, porque no he tenido la oportunidad de formar parte de un grupo. Como cualquier padre, en el momento que empecé a andar en una moto, lo único que no podía decirles a mis hijos es que no me gustaría que anduvieran en una moto, entonces les di la libertad de que escogieran y, afortunadamente de los tres hijos que tengo, nada más a uno le gusta andar en la moto”.

Dentro de sus posesiones en dos ruedas se encuentran tres modelos BSA, de los cuales no se sabe el modelo y especificaciones, así como una BMW R75 de 1972, “la tostadora”; una BMW K100 de 1985, “el ladrillo volador”, con motor de cuatro cilindros; una BMW R1150 “la negra” y, por supuesto, su querida BMW R100 de 1982.
“Aunque sea la minoría, pero que cada vez aumenta más el número de gustan de andar en una motocicleta, deberíamos de pensar en establecer, por parte de las autoridades, esas normas de seguridad o de conocimiento de que, tan importante es un individuo que anda arriba de un coche, como lo es de importante el individuo que anda arriba de una motocicleta y que nos debemos de respetar”.
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