La odisea de Carlos Ghosn

POR: Marco Robles el Mar, 14 de Enero de 2020, 06:17 pm

El exCEO de la Alianza Renault-Nissan se involucró en una historia que está muy lejos de finalizar
Marco Robles

Marco Robles | Colaborador

Periodista automotriz, amante de la pasta, el beisbol, los autos, los días fríos, el whisky y los buenos momentos

Carlos Ghosn, uno de los nombres más importantes de la industria automotriz de los últimos 20 años, ha vivido una verdadera odisea en los más recientes meses, misma que lo llevó hace unos días a protagonizar un escape al estilo de una película
de espías.

 

El 17 de noviembre de 2018, Carlos Ghosn fue detenido cuando descendía de un avión en Tokio, acusado de haber reportado montos de compensaciones en los reportes de valores de la Bolsa de Valores de Tokio menores a las cantidades reales, con la intención de reducir el monto que se revelaba sobre las compensaciones que recibía en Nissan, además de haber utilizado bienes de la compañía para uso personal.

 

El directivo francés, de origen libanés y nacido en Brasil el 9 de marzo de 1954, estuvo casi cinco meses en un centro de detención, de donde consiguió salir tras pagar una fianza de 8 millones de euros para obtener arresto domiciliario.

 

Ghosn llegó a Renault a finales de los años noventa, luego de haber trabajado en Michelin, y comenzó una estrategia de recorte de gastos que le permitió a la firma francesa llegar fuerte al nuevo milenio, misma estrategia que empleó con Nissan cuando se unieron en 1999 en la Alianza.

 

El directivo se convirtió en uno de los rostros más importantes de la industria automotriz mundial, trabajando en el fortalecimiento de Nissan durante los primeros años de este milenio, manteniendo a Renault a flote durante la crísis europea a inicios de la década pasada, consiguiendo que ambas firmas comenzaran a apostar en las tecnologías eléctricas para convertirse en dos de los grandes jugadores de este segmento en desarrollo.

 

Su movimiento final fue la incorporación de Mitsubishi Motors a la Alianza, creando uno de los grupos automotrices más grandes del mundo, con más de 10 millones de unidades vendidas.

 

Sin embargo, estas acusaciones derivaron en la destitución de Ghosn como CEO de la Alianza, de Renault y de Mitsubishi, así como de la presidencia del Consejo de Administración de la Alianza, de Nissan, Renault y Mitsubishi.

 

 

Unos días antes de su escape, los fiscales de Japón habían pedido que se retrasara el inicio del juicio contra el directivo hasta abril de 2021, para poder recabar más pruebas y tener un caso más sólido, petición que fue aprobada y que se menciona como el factor principal para que Ghosn decidiera huir.

 

El escape

 

Las nuevas evidencias afirman que el empresario francés salió de su casa alrededor de las 2:30 de la tarde del 29 de diciembre y se dirigió a la estación de trenes de Shinagawa, donde tomó el tren bala rumbo a Osaka.

 

Se dirigió al Aeropuerto Internacional Kansai, en esa ciudad, para tomar un vuelo privado rumbo a Turquía.

 

Antes de abordar el avión,  Ghosn pasó migración y los filtros de seguridad, por lo que nadie se explica cómo no lo identificaron. El vuelo partió a las 11:10 de la noche, por lo que tampoco hay una explicación para que nadie haya notado que estuvo más de siete horas fuera de su casa.

 

El miércoles de esta semana realizó una conferencia de prensa en Líbano, donde acusó al sistema de justicia japonés de ser corrupto y estar enfocados en declararlo culpable de cualquier forma.

 

Por el momento, el gobierno de Líbano le prohibió viajar, al tiempo que negó su extradición a petición de Japón, alegando que ellos no extraditan a sus ciudadanos.

La novela de Carlos Ghosn está muy lejos de terminar, y podría involucrar a más personas en los próximos días.

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