La importancia de hidratarte si manejas
POR: Pablo Monroy el Mar, 04 de Julio de 2023, 04:20 pm
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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy
Es probable que todos conozcan los peligros de conducir un vehículo bajo los efectos del alcohol o con cansancio. Sin embargo, resulta que existe otra condición que puede afectar nuestras capacidades de manejo de manera significativa como para causar un accidente: la deshidratación, un fenómeno que ha cobrado mayor fuerza en estas olas recientes de calor que han azotado buena parte de nuestro país.
Este estado puede afectar tanto a la funcionalidad de nuestro cuerpo, como a nuestra capacidad cognitiva y nuestro estado de ánimo. De hecho, diversos estudios señalan que manejar deshidratado puede llegar a ser tan peligroso como hacerlo en estado de ebriedad.
La Organización Mundial de la Salud señala que una persona debe beber, aproximadamente, dos litros de agua al día, a pesar de que, en promedio, apenas consumimos un poco más de un litro. Los números fluctúan según el país, pero no son muchos los que superan la marca recomendada.
Porque incluso una persona ligeramente deshidratada pierde la suficiente concentración como para cometer todo tipo de errores de conducción detrás del volante, algo similar a si hubieses bebido alguna copa extra.
Cabe destacar que alguien deshidratado tiende a cometer errores, como desviarse del carril o frenar más tarde, casos similares en frecuencia a los de una persona bajo la influencia del alcohol. Además, el propio hecho de tener sed implica que ya estamos centrando nuestra atención en algo más aparte de conducir.

Es bien sabido que la deshidratación puede tener un efecto en las habilidades de pensamiento crítico, el estado de ánimo y la salud de una persona. La hidratación es clave para un correcto funcionamiento del organismo.
LA IMPORTANCIA DEL AGUA
No hay que olvidar que, en el cerebro, el agua supone un 85%. Además, cuando estamos al volante, realizamos un gran esfuerzo mental, por lo que consumimos una gran cantidad de energía. Por estos motivos, cualquier síntoma de deshidratación nos puede afectar notablemente, siendo más lentos en las respuestas, notando fallos en la memoria o reduciendo nuestros niveles de atención.
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Una buena hidratación mejora la seguridad al volante, ya que nos ayuda a estar alerta, tanto a nivel físico como mental, reducir la fatiga y, por supuesto, mantener nuestra concentración en la carretera. En definitiva, el agua proporciona bienestar y un buen rendimiento en todas las situaciones, y, como era de esperar, también cuando conducimos.
La falta de hidratación en la conducción no tiene efectos positivos. Es más, provoca desde mareos y fatiga, hasta dolor de cabeza y somnolencia. Todo esto se traduce en un aumento de las probabilidades de sufrir cualquier tipo de accidente ya que se reduce nuestra capacidad física y cognitiva, incrementando el tiempo de reacción ante un imprevisto.
Piensa que, como lo señalamos anteriormente, en el cerebro el agua supone un 85%, por lo que es muy sensible ante la deshidratación y, de hecho, con tan solo un 1 o un 2% de falta de agua en el organismo ya se pueden notar ciertos síntomas, como menor atención al volante, reacciones más lentas, sueño, etc.
Los síntomas de deshidratación pueden aparecer en forma de boca seca, dolor de cabeza, mareos, fatiga, confusión y somnolencia. Estos síntomas pueden provocar en los conductores salidas involuntarias del carril, frenar demasiado tarde y reacciones generales más lentas detrás del volante.
Como es de esperar, todas estas situaciones pueden provocar accidentes, por lo que es muy importante beber agua antes de salir del viaje, así como en las horas que permaneceremos en nuestro coche.
La recomendación es que antes de subirnos al coche y comenzar el viaje, es necesario beber, al menos, 100 mililitros de agua. Esto nos ayudará a estar perfectamente hidratados y nos permitirá tener una correcta capacidad de reacción, atención y concentración en la carretera.
Se recomienda ingerirla a pequeños sorbos cada 20 o 30 minutos y, por supuesto, no esperar a tener sed. El agua natural es una gran aliada para mantener una buena hidratación en la conducción.
Por un lado, porque es completamente natural, sin tratamientos ni procesados químicos, sabiendo en todo momento qué estás ingiriendo. Por el otro, porque se comercializa en diversos tamaños, lo que permite escoger la que mejor se ajuste a nuestras necesidades.
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