La curiosa historia del origen de los semáforos
POR: Irving Gasca el Mié, 19 de Julio de 2017, 09:13 pm
Irving Gasca | Colaborador
Eterno soñador. Trotamundos urbano. Tengo rayadas las manos
Desde que se tiene memoria, se han necesitado señales para poder transmitir mensajes. Indicaciones que ayudaran a las personas a identificar qué hacer desde lo lejos. Para que de esta forma se identificara un lenguaje sin necesidad de ningún tipo de letras.
Uno de los primeros usos de esta palabra, era para avisar por medio de señales visuales algún acontecimiento a larga distancia.
De manera similar, en 1868, se creó un sistema que alertara mediante una señal, un acontecimiento que pudiera ser visto y entendido por todos. Sin embargo, a diferencia de alertar de muertes o invasiones, este semáforo, indicaba el turno y el sentido en el que debían circular los vehículos.

Foto: Especial
El creador de este sistema, era John Knight, y funcionaba por medio de brazos en una columna muy alta operado por un policía, que se encargaba de jalar unas palancas para levantar dichos brazos.
Un dato interesante, es que este viejo sistema, ya contaba con señalizaciones en color rojo y verde para indicar el paso y poder ser vistos en la noche; sin embargo, dado que funcionaban con gas, el peligro de una explosión, era constante.
Con la llegada generalizada de tránsito por las calles, fueron necesarias nuevas señalizaciones que permitieran darse abasto con el flujo, pero además que tuviera nuevas tecnologías. Así, en 1910, un ingeniero de nombre Earnest Sirrine, modificó y adaptó el semáforo de Knight y le incorporó una instalación eléctrica, en lugar de una de gas.

De esta forma fue progresando hasta volverse automático, primero solo con palabras y luego con luces rojas y verdes, para detenerse y avanzar respectivamente.
En ese momento, ya se trataba prácticamente de un estándar en varias partes del mundo. Hasta que en 1920 el ingeniero William Potts, agregó la luz ámbar para avisar del cambio entre una luz y otra y así evitar accidentes. Este fue el génesis de los semáforos como los conocemos hoy.

Actualmente han evolucionado al punto que algunos cuentan con sensores y utilizan tecnología LED, que garantiza ahorro de energía y durabilidad.
Como dato curioso, como lo señala algarabía, la acción de acelerar en ámbar, en lugar de frenar, tiene el nombre de flavilabar.

Otro dato curioso es que en Japón, la luz verde no es del todo verde y los japonenes a veces se refieren al azul y verde con la voz. Esto tiene una razón cultural muy curiosa, puedes leer un poco más del tema aquí.
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