Es la hora de “Checo” Pérez

POR: Los Editores el Vie, 15 de Marzo de 2013, 06:10 pm

Callado, de mirada altiva y orgullosa, no regala las sonrisas a granel pero cuando se le escapa alguna ésta suele ser contagiosa. Sergio Pérez podría ser considerado por algunos como arrogante, pero en realidad el término que mejor lo califica es introvertido. Foto: Getty Images
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Callado, de mirada altiva y orgullosa, no regala las sonrisas a granel pero cuando se le escapa alguna ésta suele ser contagiosa. Sergio Pérez podría ser considerado por algunos como arrogante, pero en realidad el término que mejor lo califica es introvertido.

 

El ahora dueño del sueño de millones de pilotos nació en la ciudad de Guadalajara, Jalisco al inicio de la década de los noventa.

 

La historia que esta temporada se contará desde un McLaren comenzó en el seno de una familia en la que cada integrante tiene un peso específico en la vida de los demás. Marilú, su mamá; Antonio, su papá; Paola, su hermana y Toño, su hermano, han definido gran parte de los hábitos, gustos y personalidad del piloto que en 2013 escribirá uno de los capítulos más gloriosos en la historia del automovilismo nacional.

 

Ricardo y Pedro Rodríguez, así como Moisés Solana y Héctor Alonso Rebaque fueron pilotos mexicanos activos de Fórmula 1.  Incluso Pedro llegó a ganar dos Grandes Premios (Sudáfrica el 2 de enero de 1967 y Bélgica el 7 de junio de 1970) y a subir al podio en cinco ocasiones, encabezando el resto de las hazañas que lograron sus compatriotas en la máxima categoría. Ha pasado tanto tiempo que el que Sergio Pérez corra a bordo de uno de los bólidos más poderosos de la parrilla de la Fórmula 1 tiene un brillo y fulgor muy particular.

 

Será este fin de semana cuando Checo compita con uno de los equipos más importantes del mundo. El tapatío ya es ejemplo y referente del automovilismo nacional  al estar considerado al nivel de los mejores pilotos de la actualidad en la máxima categoría.

 

La mala noticia es que no será fácil que lleguen los buenos resultados. Si desde que el menor de los Pérez militaba en el equipo Sauber ya lucía reservado y a veces hasta desconfiado, ahora que junto a su garage vea a un campeón del mundo, Jenson Button (2009), y alrededor a algunas de las mentes más brillantes que existen dentro del automovilismo, el piloto mexicano deberá sacar lo mejor de sí, para estar a la altura de cualquier reto y sobreponerse a la crítica, que todavía no termina de aceptar que nuestro representante tiene las credenciales para estar en ese asiento.

 

Tras dos años corriendo en F1 para el equipo Sauber, Sergio sabe bien que un McLaren es un auto que siempre está obligado a ganar y que deberá salir a pelear por la victoria desde el primer instante de la temporada pues, además de todo, Australia es una pista en la que su nuevo equipo suele tener grandes actuaciones.

 

Seguramente, nada de lo que ha hecho antes en su carrera en el automovilismo se comparará con lo que, a partir de este año enfrentará.

 

Checo tuvo que dejar su casa desde muy joven para irse a vivir a Europa. Durmió en los remolques para esperar el amanecer  y subirse a su auto de carreras para competir en una pista incierta donde nadie lo conocía. Incluso vio cómo se le escapaba un campeonato en Inglaterra que en repetidas ocasiones ha confesado marcó su carrera. Pero   ninguno de esos sacrificios se comparan con competir a bordo de un McLaren. Todas esas  adversidades forjaron el caracter para que, por vez primera en la historia del automovilismo nacional, un piloto mexicano tenga posibilidades reales para convertirse en el primer campeón mundial mexicano de F1.

 

El tapatío Sergio Pérez está listo para enfrentar ese gran reto y espera pronto llegar a lo más alto del podio 

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