¿Es buena idea comprarte una bicicleta eléctrica?

Conoce las bondades que este tipo de transporte ofrece y las razones por las cuales se están haciendo más populares en las grandes ciudades

POR: Pablo Monroy el Jue, 15 de Febrero de 2024, 09:41 am

bicicleta eléctrica
Pablo Monroy

Pablo Monroy |

Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

Son las 5:30 de la tarde en la Ciudad de México y la gente que empieza a salir de sus trabajos, para regresar de nuevo a casa, satura con rapidez los sistemas de transporte público, ya sea el Metro, Trolebús, Metrobús y el transporte concesionado, sin ignorar el hecho de que el flujo vehicular también se incrementa, a tal grado que, media hora después, toda esta red de transporte se vuelve un caos.

 

 

Conforme pasan los minutos resulta más difícil poder abordar un vagón o un autobús para desplazarse, y no queda más opción que esperar y esperar, viendo los minutos acumularse en el reloj, hasta que se genera un hueco para acomodarse, y si la marcha es lenta, aquello se vuelve una situación acaloradamente desesperante. Este escenario es cotidiano para la mayoría de los habitantes de esta ciudad quienes, después de una odisea, por fin llegan a sus casa, aunque no siempre del mejor humor.

 

Un estudio, realizado por la Facultad de Psicología de la UNAM, reveló que el 20 por ciento de quienes viven y trabajan en la Ciudad de México aseguran que siempre o casi siempre experimentan estrés durante sus traslados, principalmente en el transporte público, debido a los largos periodos de espera.

 

 

Nosotros mismos fuimos víctimas de esto durante muchos años, hasta que la micromovilidad eléctrica llegó a rescatarnos, pues nos bajamos del transporte público para subirnos a un patín eléctrico, lo que mejoró no sólo nuestros tiempos de traslado (11 kilómetros en 40 minutos), sino nuestra salud mental.

 

OTRAS ALTERNATIVAS

 

Más allá de los patines eléctricos, existe otro tipo de vehículos a baterías que están experimentando una gran popularidad: las bicicletas eléctricas, las cuales también reducen los tiempos de traslado considerablemente, y cuyas baterías se pueden recargar con facilidad en la oficina o en casa, con autonomías más que suficientes para los recorridos diarios urbanos, los cuales no superan los 20 kilómetros, por lo que la carga puede alcanzar para varios recorridos.

 

De acuerdo con un estudio publicado por el UCL Energy Institute de Londres, el año pasado circulaban 280 millones de bicicletas eléctricas alrededor del mundo, pero lo más importante es que este estudio señala que la adopción extendida de estos vehículos ha desplazado el uso del coche de combustión interna particular, lo que ha reducido la demanda de petróleo en todo el mundo en un millón de barriles al día, lo que equivale al 1% de la demanda mundial.

 

 

Como su nombre lo indica, estas bicicletas son impulsadas por un motor eléctrico que sirve de apoyo al pedaleo, instalado en la rueda trasera, el cual es alimentado por una batería que, dependiendo de su capacidad, brindará una determinada autonomía por recarga, la cual puede durar entre 3.5 y 5 horas. Dicha batería puede ir acomodada en el cuadro de la bici o en un portabultos anclado en la rueda trasera; por lo demás, el resto de los componentes son los de una bicicleta convencional.

 

El precio varía en función de la marca, dimensiones y autonomía, y se pueden conseguir desde siete mil pesos y topar hasta que nuestro presupuesto nos lo permita. La parte eléctrica no requiere de un mantenimiento como tal, pues tanto el motor como la batería son componentes sellados, sin embargo, el resto de las partes, como cadena, frenos, llantas, rodamientos, etcétera, requerirán un mantenimiento como el de cualquier otra bicicleta.

 

Eso sí, es fundamental utilizar el equipo de seguridad que una bicicleta implica, como casco, guantes y lentes de protección, y nosotros agregaríamos un juego de rodilleras y coderas, porque nunca están de más. Al mismo tiempo, se debe estar atento a los obstáculos que puedan surgir en el camino, como baches, coches parados en doble y triple fila, peatones, motociclistas y el propio flujo de los automóviles.

 

Para desplazarse con mayor seguridad, en las principales ciudades de nuestro país, como Guadalajara, Monterrey, Puebla, Querétaro, León y Mérida, entre otras, existen las ciclovías, infraestructura de uso exclusivo para los ciclistas las cuales destinan un carril para su desplazamiento.

 

En el caso de la Ciudad de México, se cuenta con 316 kilómetros de ciclovías y la meta es llegar a los 400 kilómetros al finalizar este año. Una de las más importantes es la ciclovía Insurgentes, que conecta el norte y sur de la capital en 28.56 kilómetros, que cruzan las alcaldías Gustavo A. Madero, Cuauhtémoc, Benito Juárez y Coyoacán.

 

 

Si ya estás harto y cansado del transporte público, una bicicleta eléctrica podría cambiar el panorama en tu día a día, siempre y cuando la utilices con responsabilidad, en muy poco tiempo notarás la diferencia.

 

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