Dodge Viper GTS 1997 y su genética mejorada

POR: Pablo Monroy el Vie, 10 de Abril de 2015, 12:32 pm

En 1996, llega por primera vez el Viper GTS, un vehículo que, a diferencia de la primera generación de este estandarte americano, fue diseñado totalmente para ser desafiado en las pistas. Foto: Pablo Monroy +9 VER GALERÍA
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Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

Usamos nuestra máquina del tiempo para regresar 18 años en la historia automotriz y poder admirar uno de los Viper más radicales jamás construidos. Al entrar al estacionamiento subterráneo, no fue difícil encontrarlo. El sonido del motor repartido en todas direcciones fue guiándonos hasta dar con él.

 

Un ejemplar genéticamente mejorado por los ingenieros de Dodge, que mantiene su originalidad intacta y que representa el punto de partida de la exitosa participación de Viper en los circuitos de carreras con el triunfo de 5 campeonatos internacionales en la categoría GT, los campeonatos GT de la FIA de 1997 a 1999 y una impresionante victoria absoluta en las 24 Horas Rolex de Daytona en el año 2000, la primera alcanzada por un auto americano de producción.

 

Evolución de la especie

 

El Viper GTS es el primer auto que acompañó al Chevrolet Corvette en las carreras internacionales, razón por la cual, dentro de las regulaciones para poder participar en la categoría Gran Turismo Sport, era necesario que el vehículo fuera cubierto, por lo que se agregó a la carrocería roadster del Viper, el toldo y la cúpula de vidrio trasera.

Foto: Pablo Monroy

 

Si lo comparamos con el RT/10 (primera generación), ninguno de los componentes y partes del GTS son intercambiables. Uno de los aspectos más importantes en cuanto a las mejoras, incluye la aerodinámica del coche: es una pulgada más ancho de cada lado en la parte de atrás, acentuada con un ligero spoiler, la inclinación del parabrisas cambia, y en la fascia delantera incluye un labio inferior que disminuye la entrada de aire por debajo del auto, logrando adherirlo a la superficie con mayor eficiencia.

 

El diseño incluye además, una toma de aire en el cofre inducida directamente a los filtros del motor y un par de disipadores de temperatura a la altura de las ruedas delanteras. Un rasgo distintivo en esta carrocería, son además las salidas laterales que ventilan las ruedas traseras.

 

El reparto de peso está distribuido en un 52% atrás y 48% al frente. Aunque incluye mejoras en la geometría de la suspensión, el auto sigue sin incorporar frenos hiperventilados ni ABS, no tiene control de tracción ni de aceleración.

Foto: Pablo Monroy

 

Mantiene la caja de 6 cambios y el motor V10 de 8.0 L., pero la potencia se incrementa hasta los 465 caballos de fuerza, suficientes para llevar al conjunto de 1600 kilogramos de peso a los 100 km/h en tan solo 4.6 segundos y alcanzar una velocidad superior a los 300 km/h, ayudado por la adherencia que proporcionan los neumáticos 335/35/R17 atrás y 275/35/R17 al frente. La apertura de las puertas se logra mediante un botón electrónico y los vidrio son eléctricos no por comodidad, sino porque resultó menos pesado el diseño del mecanismo de los elevadores eléctricos con respecto al mecanismo manual.

 

“Es un coche que viene en bruto, que tiene un manejo para pista, las curvas pueden ser más rápidas con respecto al RT/10, la aceleración es superior por el reparto de peso atrás, la frenada es más precisa, es un auto de pista y es un auto muy rápido”, describe el dueño.

 

Los escapes, aunque pasan por los laterales, ahora desembocan hasta la parte de atrás e incorporan silenciadores que cambian el sonido del motor volviéndolo un poco más grabe, pero menos estruendoso. La temperatura en el interior de la cabina es más alta al ser un coche cerrado y la altura con respecto al piso, ronda los 7 cm., por lo que manejarlo en ciudad exige ser cuidadoso para no dañarlo.

Foto: Pablo Monroy

 

“Lo que me gusta de un auto es que, de acuerdo a sus prestaciones, uno le exija y cumpla y en este caso, es un auto que excede cualquier expectativa. Ya que uno logra conocerlo y que te acostumbras a que es un coche duro, a que es un coche muy rápido, que reacciona mucho más rápido de lo que cualquier piloto puede esperar la primera vez que lo maneja, cuando lo conoces, es un auto que supera cualquier expectativa, y lo más importante, es un coche divertido, es un coche para divertirte”, concluyó el dueño.

 

Un vehículo que inspiró el diseño de la última generación del Viper, un auto que llevó sus prestaciones muy a la par de deportivos de la época como el Lamborghini Diablo o el Ferrari Maranello, un deportivo americano del que dudaron de su potencial en las 24 Horas de Le Mans y salió victorioso coronándose campeón absoluto de la categoría Gran Turismo Sport en 1998, 1999 y 2000, un modelo que nació para ganarse todo.

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