"Yo estudié en la UNAM y ahora estoy en Toro Rosso"

POR: Luis Ramírez el Sáb, 08 de Agosto de 2015, 07:11 am

David Barrera saltó del equipo de la UNAM de la Fórmula SAE a integrante del equipo de aerodinámica de la casa de Faenza en la Fórmula 1. Ésta es su historia. Foto: Toro Rosso +4 VER GALERÍA
Luis Ramírez

Luis Ramírez |

Apasionado del deporte motor y de la fotografía. Reportero de atracción y comentarista de carreras. Los coches son increíbles pero solo cuando están en competencia. 

Un equipo de Fórmula 1 está integrado por cientos de personas y, algunas escuderías tienen más de una instalación para el desarrollo de sus monoplazas.

 

Un caso así es el de Toro Rosso, que por un lado cuenta con su sede principal en Faenza pero además, un centro de investigación en Bicester, Inglaterra, de siete mil 500 metros cuadrados.

 

Ahí, un mexicano labora a lo largo del año con un único objetivo: conseguir más downforce para el chasis para que el español Carlos Sainz Jr. y el holandés Max Verstappen cuenten con las armas más capaces para dar batalla ante Sauber, Force India y Lotus por ser el mejor equipo de la media tabla de la máxima categoría.

Foto: Toro Rosso

 

David Barrera tuvo en 2012 una entrevista de trabajo que cambió su vida y que lo unió a la casa de Faenza, primero como aerodinamista junior y después como aerodinamista, pero ¿en qué consiste su labor?

 

“Como parte del departamento de aerodinámica debo encontrar downforce para el  coche. En el caso de Toro Rosso éste es un trabajo experimental. El aerodinamista se encarga de encontrar esta fuerza a través del diseño de computadora y, conforme a la interpretación del reglamento, se buscan soluciones para obtener mayor dowforce que se mide en un túnel de viento. En esta posición nos encargamos de empujar el coche lo más que podamos hacia el piso con el viento”, señaló Barrera quien por ahora se encuentra en México disfrutando del periodo vacacional.

 

Durante una temporada de Fórmula 1; analiza una cantidad de datos “inconmensurables” como él mismo lo define y que terminan reflejados en nuevos  aditamentos aerodinámicos que pueden llevar un desarrollo de cuatro meses antes de ser puestos en pista donde finalmente conoce su funcionalidad.

 

LA OPORTUNIDAD

 

La historia de David Barrera inició en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México donde formó parte de los equipos de Mini Baja así como de la Fórmula SAE desde el inicio del proyecto.

Foto: Toro Rosso

 

“El paso clave para llegar a la Fórmula 1 fue la maestría. Yo trabajaba en Chrysler donde me empapé más en la dinámica de fluidos, en el diseño y el desarrollo del coche, enfocado en la aerodinámica. Fue ahí cuando decidí hacer una maestría en aerodinámica en Inglaterra, en la Universidad de Southampton, donde descubrí que el perfil del egresado de ese programa de estudios era elegible para entrar a un equipo de Fórmula 1”.

 

Barrera emigró para su maestría a Reino Unido gracias a un apoyo del Conacyt y, cuando sus estudios estaban por concluir inició una serie de entrevistas con diversas escuderías de Fórmula 1 como Lotus y Marussia, aunque sin éxito.

 

El destino lo regresó a México donde su sueño nunca se detuvo.

Foto: Toro Rosso

 

“Yo seguía enviando curriculums desde aquí. Lo de Toro Rosso se dio en cosa de un fin de semana. Tuve que pedir unos días en mi trabajo para volar el jueves, llegar el viernes a Inglaterra y entrevistarme el sábado mientras que el domingo regresé a México. Fue una apuesta muy arriesgada, pero muy bonita porque resultó como quería”.

 

Para todos aquellos que desean involucrarse en un papel técnico en la Fórmula 1, este egresado de la UNAM señala que lo importante es no rendirse, aunque también contar con una base sólida de conocimientos.

 

“Al hacer una carrera de ingeniería, ya sea mecánica, en computación o informática, se obtienen las bases necesarias para después buscar las áreas de especialización en las que uno quiera involucrarse dentro de esto. Lo más importante es enfocarse al 100 por ciento en tu propio trabajo y los alcances y metas que te propongas”, finalizó el aerodinamista quien se dice orgulloso del Toro Rosso de este año, pero más de haber egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México “cualquiera de los chicos de aquí tiene el potencial de llegar a la Fórmula 1”.

 

Para él, las nuevas reglamentaciones de la serie, donde las unidades de poder toman una gran relevancia es algo positivo y que le permite a los ingenieros abrir más su mente para encontrar soluciones cada vez más ingeniosas, que trabajen en conjunto y lograr así un monoplaza altamente competitivo. Por ahora, confía en que Toro Rosso crecerá.

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