10 cosas que sufren las personas que leen en el transporte público
POR: Garuyo el Vie, 15 de Enero de 2016, 02:55 pm
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Dichosos los que subimos (si logramos entrar) al metro/metrobús/camión y -mientras el conductor se avienta un round con el tráfico y los otros conductores “insolentes”- podemos terminar de leer ese libro que no nos deja ni dormir.
Si también eres de esos que ve un vagón o un asiento como sala de lectura privada, entonces seguro entenderás estas otras situaciones que pasan arriba del transporte público.
1. No agarrar lugar
Típico, por ir muy entrado en la lectura no encuentras lugar. Entonces, tu vida arriba del pesero (u otro medio) sólo depende de la habilidad que tengas para agarrarte con UNA SOLA mano de donde puedas, llámese señora de enfrente, la mochila del de al lado, el tubo o el asiento.
Puede que te vayas balanceando y estés al borde de caer al suelo, pero tu libro (que lo llevas en la otra mano) está intacto y bien sujeto.
2. Que se te caiga el separador
Por ir parado y no agarrarte… LA TRAGEDIA: el separador se salió del libro y se perdió entre tantos usuarios.
¡NOOOOOOOOOOO! El favorito que te habían regalado o el que era muy chistoso de repente ya no existe más. Las consecuencias: “¿En qué página iba?”
3. Querer reírte o llorar sin control
Cuando uno está leyendo un libro, sólo hay de dos sopas:
1) En algún momento reír de lo divertido que está.
2) Querer llorar de lo malo o trágico que está.
Caer en cualquiera de estas dos opciones enfrente de tanta gente (malhumorada porque TRANSPORTE PÚBLICO) es sólo para valientes. La razón: Todos te miran así…
4. Ligar a ese alguien que lee el mismo libro que tú
Pasa. No muchas ocasiones, pero pasa.
5. Estar a punto de leer el final del libro y… ya debes bajar
El dilema comienza: No sabes si seguirte una estación más y luego regresarte; o leer más rápido y correr para que las puertas no se cierren en tus narices.
Las dos sólo son aptas para personas atléticas. PUNTO.
6. Pasarse de estación
Según el punto anterior esta situación puede ser por elección o por descuido. Ambas son resultado de una ñoñez incontrolable.
7. Aguantar al chismoso
Hay veces que se tiene que compartir tu libro con el de alado o el de enfrente que se asoma miles de veces para leer unas cuantas palabras.
La verdad, no es tarea fácil.
8. Ser el chismoso
Es este momento en el que uno descubre que para ser el chismoso se necesita de una total y muy entrenada práctica, así como de un cuello largo y una vista de halcón.
9. Tener dolor de cabeza
(Risas) Esto sólo le pasa a los novatos o… a los que van leyendo un libro en un celular o Tablet. Descubrimos que se debe al fondo blanco que muchos e-book llevan. Sí, esto lastima la vista y provoca dolores de cabeza.
10. Parecer zombie
Caminar e ir leyendo. Entrar al metro/metrobús/camión… leyendo. Ir parada o sentado… pero leyendo. Salir del metro/metrobús/camión, leyendo. Esto es parecer zombie.
*Imágenes: GIPHY
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