Podrías tener Asma y no saberlo; así afecta tu manejo

POR: Pablo Monroy el Lun, 24 de Mayo de 2021, 09:02 am

Padecerla aumenta el riesgo de sufrir un accidente de tránsito, sobre todo si no ha sido diagnosticada
Pablo Monroy

Pablo Monroy |

Licenciado en Periodismo por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García, fotógrafo automotríz y entusiasta de las cuatro ruedas. / IG: @elpablomonroy

El asma es una enfermedad que afecta al sistema respiratorio y que, de acuerdo con la Secretaría de Salud, sufren cerca de 10 millones de personas en México.

 

Un padecimiento que puede llegar a afectar considerablemente la calidad de vida de los pacientes, hasta el punto incluso de alterar el manejo de un
vehículo, aumentando el riesgo de sufrir un accidente.

 

El principal motivo es que, en muchas ocasiones, el paciente ni siquiera está diagnosticado, por lo que desconoce su enfermedad y no cuenta con un tratamiento para controlarla, lo que implica más posibilidades de sufrir una crisis asmática mientras maneja y que puede concluir en un accidente. Para conocer más del tema, consultamos al neumólogo José Huerta, quien nos explicó más sobre esta enfermedad y cómo actuar en caso de ser un conductor asmático.

 

 

 

Más vale prevenir una crisis al volante

 

“En una persona que tiene asma, las vías respiratorias de los pulmones son un problema, pues siempre están un poco inflamadas e irritadas, pero, durante una crisis asmática, todo se agrava, porque una mucosidad pegajosa obstruye parcialmente esas importantes vías respiratorias, y los músculos que hay a su alrededor se contraen, estrechándolas todavía más y quedando muy poco espacio en su interior para que fluya el aire con normalidad.

 

“Puesto que una crisis asmática puede poner en peligro la vida de una persona, todas las crisis asmáticas requieren atención, ya que puede necesitar una medicación de rescate contra el asma, ir al médico o, incluso, acudir a un hospital”, comentó el especialista.

 

La primera recomendación es no manejar en caso de asma grave. “No sólo por el peligro que supone sufrir una crisis en el camino, sino también porque aumenta el riesgo de quedarse dormido cuando se sufren episodios asmáticos por la noche, los cuales impiden un descanso adecuado, además de los efectos que originan los antihistamínicos.”

 

 

Conocer los efectos secundarios de los medicamentos. “Un conductor con asma debe conocer si su tratamiento puede impedir que maneje su vehículo con seguridad. Para ello, debe consultar con su médico sus posibles efectos secundarios. Los más frecuentes suelen estar relacionados con alteraciones del sueño y del comportamiento como nerviosismo, agitación o temblores”.

 

Evitar las situaciones de estrés al volante. “La ansiedad y el estrés, provocadas por las prisas o el intenso tránsito, desencadenan el asma y pueden empeorar sus síntomas”.

 

No usar aromatizantes para auto o perfumes fuertes porque “sus compuestos pueden originar una obstrucción del bronquio y generar una crisis asmática”.

 

 

Evitar el humo del cigarro para “prevenir una irritación bronquial que provoque una crisis”.

 

No manejar con los vidrios abiertos, sobre todo, “si se presenta sensibilidad al polen. Además, la contaminación ambiental es un factor desencadenante de las crisis de esta enfermedad”.

 

Cambiar los filtros del habitáculo del coche “para purificar el aire que entra en el vehículo y mantenerlo libre de ácaros, polvo y polen”.

 

Llevar siempre un inhalador broncodilatador, “ya que será el tratamiento precoz más eficaz y llevar una copia del informe médico en el coche para que, en caso de emergencia, el paciente pueda recibir la asistencia adecuada”.

 

 

Qué hacer EN PLENA CRISIS asmática

 

Todas las recomendaciones anteriores son algunas formas de prevenir un ataque de asma al volante, pero, cuando estamos sufriendo una crisis en pleno tráfico, es importante saber reaccionar para reducir el riesgo de un accidente, cuando llegan el ahogo, la tos y la opresión en el pecho. Lo normal es que se resuelvan en pocos minutos, pero mientras eso ocurre, se recomienda seguir estos pasos.

 

Lo primero que se debe hacer es reducir la velocidad del auto y buscar un lugar seguro para poder estacionarnos y apagar el motor. Lo ideal es hacerlo en una zona en la que no se entorpezca la circulación ni dificulte la visibilidad a otros conductores para evitar cualquier riesgo de accidente.

 

Una vez hecho esto, se debe procurar mantener la calma e intentar relajarse, “lo cual es fundamental para no agravar la crisis y ayudar a controlarla. Si las circunstancias climáticas son favorables, es decir, que no llueve, ni haga demasiado frío, ni hay niveles elevados de polen, se recomienda abrir las ventanillas para mejorar la ventilación dentro del habitáculo”-

 

“Posteriormente se debe aplicar el medicamento y permanecer sentado con las manos sobre el volante, esto para mejorar la respiración ayudándose con la musculatura torácica”.

 

Con las recomendaciones del especialista, las personas que padecen esta enfermedad podrán enfrentarla de la mejor forma cuando la crisis llega al estar sentados detrás del volante, pero lo más importante es que, si tienes los síntomas y aún no estás diagnosticado, acudas de inmediato con un especialista para buscar el tratamiento más adecuado.

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