Carreras de autos en la Condesa; Excélsior, testigo de lujo

POR: Excélsior el Vie, 18 de Marzo de 2022, 05:49 pm

INAUGURACIÓN. El Hipódromo de la Condesa abrió sus puertas el 23 de octubre de 1910. La llegada de las competencias de autos en 1917 fue considerada como un paso a la modernidad. Fotos: Archivo Excélsior y Mediateca del Instituto Nacional de Antropología e Historia +4 VER GALERÍA
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“Las carreras de automóviles en la Condesa serán la nota deportiva más brillante de hoy”, titulaba Excélsior en una nota de portada en su edición del domingo 25 de marzo de 1917. “En peligrosísimo torneo y arrebatados por el vértigo de la velocidad, se disputarán las palmas del triunfo”, agregaba el texto que además le dedicaba un espacio a los asistentes: “El entusiasmo que hay por la fiesta automovilística augura que las tribunas de bellas damas se convertirán en búcaro de flores”.

 

El periódico de la vida nacional comenzaba con la cobertura de sus primeros grandes eventos deportivos, una semana después de haber salido en circulación el 18 de marzo.

 

Si va usted a las carreras de automóviles no deje de llevar este número que le será demasiado útil hoy” anunciaba el diario en la misma edición dominical al promocionar un programa especial de la competencia con la información más completa y pronósticos, el cual fue publicado en su página 7.

 

Ya en la crónica del lunes 26 de marzo, la cual apareció en su portada, detallaba las incidencias de la competencia. El fundador de Excélsior, Rafael Alducin, en sus funciones de presidente y juez de salida de la carrera, se encargó de inspeccionar la pista del Hipódromo de la Condesa con un recorrido inicial para confirmar que todo estuviera en perfectas condiciones para los pilotos. Después, procedió a dar el banderazo de salida.

 

Alducin se había hecho un fanático de los autos luego de que inició un exitoso negocio de venta de llantas usadas hacia Estados Unidos.

 

El empresario fue un gran impulsor para que las carreras se realizaran cada domingo a partir del 25 de marzo. Aunque no compitió, sí llegó a probar algún auto.  

 

 

 

Semejantes a las del París Luz, con el mismo tono de alegría, vimos  las tribunas que sirvieron de punto de reunión de las familias”, describía la crónica.   

 

Más de 10 mil aficionados, de todos los estratos sociales, colmaron el inmueble para ser testigos de las incidencias de la carrera de autos entre los que sobresalían el Hudson Super-Six, que era manejado por Amaury Muñoz y el Studebaker, de Fernando Gaisman.

Aquello era un conjunto de telas ligeras donde la Primavera ponía sus toques alados y de sonrisas que daba al espectador una intensa emoción de placer”, describía el autor de quien no aparecía su firma.

 

Eran los tiempos en que la sección deportiva informaba de los resultados del lawn tennis.

 

Se enfrentaban teams amateurs de foot-ball , partidos en los que se anotaban goals.

 

También se hacía referencia de los diferentes escenarios  en los que se jugaba base-ball. Las crónicas de este sport detallaban el match en el que un pelotero “pegó hit de homerun”. Mientras que se informaba del interés de “varios sportmen” para organizar un nuevo equipo.

 

Un ejemplar de Excélsior tenía un costo de 5 centavos en la Ciudad de México, 10 en el interior de la República y el mismo precio para quien lo adquiriera a bordo de los trenes.

 

 

Un anuncio publicitario del auto de la marca Overland  acaparaba la página 4. “El coche más potente de precio bajo”, el cual era ofrecido en  3,300 Oro Nacional.

Los sombreros Tardán tenían su espacio en la parte superior: “Decir Tardán significa supremacía”, presumía la marca. “Ir a la casa Tardán es ir a la casa de Ud.”, agregaba.

Primero Semana Santa y después de ella la zapatería La Europea”, se leía en otro recuadro publicitario.

No se deje sorprender por las  inauditas gangas”, sugería la tienda  El Cambio Mercantil, que ofrecía paraguas desde dos pesos.

También había espacio para las sustancias milagrosas como “La friega calmante”, la cual prometía curar dolencias, enfriamientos, resfríos, fiebre, pulmonía y sarampión. Usada desde 1855, se podría encontrar en las principales droguerías, farmacias  y tiendas mixtas.

 En la Guía de Excélsior se publicaba, entre otros servicios, las direcciones de las farmacias disponibles con horarios nocturnos.

Un México muy diferente era en el que se vivía hace 105 años.

Inimaginable que la transitada avenida Ámsterdam de la actualidad, refugio de corredores, fue por mucho tiempo el camino abierto para las primeras competencias de autos en el Hipódromo de la Condesa. 

"La tragedia regó con sangre la arena"

Los “devoradores de distancia” como eran llamados los autos que retaban la improvisada pista del Hipódromo de la Condesa, también fueron causantes de mortales accidentes. 

El más grave se presentó el domingo 8 de abril de 1917 y provocó la muerte de nueve personas.

 En la segunda vuelta de la carrera, en la que disputaba la Copa Madrid, el auto Hudson con el número 3, que era piloteado por Vicente Rodríguez, tomaba la curva oriente cuando dos aficionados se atravesaron. Entonces viró a la derecha, pero una nube de polvo afectó su visión y arrolló a un grupo de aficionados, de los que  se encontraban dentro de la pista.

 Tres menores de una misma familia estaban entre los fallecidos.

 Este pobre hombre salió como loco de la comisaría”, se describía en la nota al señor Daniel Franco, quien perdió a sus tres hijos en el accidente.

 

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