Una vez más la afición mexicana demostró su calidad al abarrotar este domingo el Autodromo Hermanos Rodríguez para vivir la fiesta de la Fórmula 1.
Si la zona del Paddock Club y la sala de prensa habían sorprendido con su decoración desde el jueves, lo vivido ayer en el trazado capitalino fue la cereza del pastel, comenzando con el desfile de pilotos, donde una enorme ovación acompañó a Sergio Pérez durante su recorrido en la pista con los gritos de ¡Checo, Checo!
La ceremonia del himno también estremeció a más de uno con más de 120 mil gargantas cantándolo para finalizar coreando México, México, mientras una enorme bandera colgada de un helicóptero del ejército sobrevolaba el autódromo.
Aplausos cada que pasaban los Ferrari y los Mercedes, pero nada se igualo a las vueltas finales cuando Checo defendió con todo su séptimo lugar ante el duro embate del Renault de Daniel Ricciardo. Puntos de oro para el tapatío y un momento inolvidable para el público mexicano.
El DJ Tiesto acabó de emocionar a los asistentes luego de un espectacular podio que llevó a Hamilton y su Mercedes a lo alto del escenario como si de una estrella de rock se tratara, para recibir los trofeos de ganadores.
El Gran Premio de México es único por su color y la calidez de la afición.