Alan Mulally, el CEO de Ford que llegó del aire

POR: Sergio González el Mar, 14 de Agosto de 2012, 05:40 pm

Alan Mulally, el CEO de Ford que llegó del aire. Foto: Getty
Sergio González

Sergio González | Colaborador

Colaborador de Atracción 360 y especialista en industria automotriz.

 

“Cuando contesté el teléfono mi esposa estaba a mi lado. Simplemente le dije (a William Clay Ford Jr., bisnieto de Henry Ford) que no podía aceptar la oferta (asumir como presidente y CEO de Ford Motor Company). Hubo una larga pausa de silencio y colgamos. Mi esposa me miró y me dijo, ‘nos vamos a ir (con Ford), ¿cierto?’. Y así fue”.

 

El hombre en cuestión era Alan Mulally, actual presidente ejecutivo y CEO de uno de los gigantes automotrices de Estados Unidos, y de quién pocos dudan pasará a la historia como uno de los grandes hombres de la historia de la industria automotriz mundial. Quien en el pasado fuera un estudiante de humanidades enrolado en un programa de ingeniería con el interés de convertirse en un astronauta, que pronto se descubriría que era daltónico.

 

Pero aunque ya no podía ir al espacio, nada la impedía ser un hombre del aire. Una vez graduado se incorporaría a Boeing, el gigante aeroespacial, a sus divisiones de ingeniería, y formaría parte del diseño y desarrollo de muchos de sus aviones, como los miembros de la serie 7 (del 727 al 777). De allí se elevaría a la presidencia del área de naves comerciales, y su labor desde donde sería nombrado, por la revista Aviation Week and Space Technology, persona del año en 1998.

 

Pero en el momento del llamado de Ford, el tiempo era de crisis, y se anunciaban pérdidas del orden de los 12,700 millones de dólares. Y no era una empresa única la que anunciaba la debacle, porque en realidad Ford representaba un conglomerado donde se agrupaba a marcas como Land Rover, Jaguar, Volvo, Mercury, Mazda, Lincoln y Aston Martin.

 

Era 2006 y el grupo vendía autos por un monto total de 2,918 millones de dólares en Estados Unidos (-8%) y 6,597 millones en el resto del mundo (-2,5%).

 

La crisis de Ford, y de la industria automotriz mundial, hacía catarsis. Quizá fue ello (el reto de rescatar uno de los íconos de la historia de la industria norteamericana) lo que lo llevó a Mulally a aceptar la propuesta del bisnieto de Henry Ford y lanzarse de cabeza al mundo de los automóviles.

 

Bajo su dirección se fueron desprendiendo del grupo las principales marcas europeas, primero Jaguar y Land Rover, y posteriormente Aston Martin y Volvo; finalmente se cerraría para siempre la producción del Mercury y disminuiría la participación en Mazda.

 

Fueron duras las críticas porque las divisiones se vendían a precios irrisorios en comparación a como se habían comprado. Pero en poco tiempo las compañías compradoras pedían apoyos gubernamentales para mantener a flotes sus nuevas adquisiciones. Y alrededor del Ford, en EU, GM y Chrysler se declaraban en bancarrota y sólo multimillonarios rescates gubernamentales las salvaban. Ford, sin embargo, era capaz de enfrentar por sí sola la crisis, ganando con ello un enorme prestigio en el país y fuera de él.

 

 

Por otra parte Mulally se atrevía a hacer algo que en EU podría ser considerado sacrilegio: apostar a los autos pequeños. Y otra vez la razón y la capacidad de ver al futuro del CEO se hacía patente: Los números negros finalmente regresaron a la compañía.

 

Como colofón, dispuesto a consolidar los logros de la automotriz, el ingeniero que en su momento revolucionó con sus ideas a Boeing, de nueva cuenta le apuesta a la tecnología de punta para hacer de los vehículos del óvalo azul referentes en el mercado. Y dispuesto a que la excelencia sea en todos los frentes, en reciente gira por Europa anunció la nueva estrategia de la marca para el viejo continente: Adaptar las capacidades de producción a la de manda “real”. “Todas las empresas tienen que liderar la adaptación de su producción a la demanda real de los clientes”, fue su sentencia final.

   

Aclaración:
El contenido mostrado es responsabilidad del autor y refleja su punto de vista, mas no la ideología de jediteam.mx

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